300 Dias en afganistan

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  • Publicado : 26 de octubre de 2010
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Afganistán es un país que los colombianos conocemos sobre todo a través de la óptica guerrerista y maniquea del periodismo americano, en particular el de televisión. A este periodismo le interesa muy poco la vida cotidiana de los lugares en los que se desarrollan las batallas y se obsesiona en cambio con las implicaciones geopolíticas de los conflictos. Como Afganistán está en guerra desde hacemás de dos décadas y acaba de padecer el fundamentalismo talibán, lo corriente sería encontrar en los microrrelatos que siguen ante todo hechos de sangre y fanatismo. Sin embargo, el lector encontrará la visión de una joven médica paisa, minuciosa, humana e incontaminada por las jergas y los prejuicios típicos de los corresponsales de guerra. Desde luego que el conflicto no está ausente de susrelatos, pero aun así podemos encontrar en ellos a mucha gente de carne y hueso que vive, sufre y se divierte en un sobresalto constante que con gran facilidad transita de la vida a la muerte.
 
Vale la pena aclarar que Natalia estaba en Afganistán a título de médica gineco-obstetra en una misión de la prestigiosa ONG Medicins sans Frontières (o MSF), si bien lo que ella relata no refleja de ningunamanera la versión oficial de MSF, así ellos estén al tanto de la presente publicación. Se trata simplemente de las observaciones personales que la autora envió por e-mail a su familia y a sus amigos en Medellín, así como de las fotos que tomó para ilustrar su experiencia. No sobra recalcar que su estadía en Afganistán coincidió con el momento en que el ejército de Estados Unidos invadió a Irak, demodo que los riesgos para la seguridad de los representantes de MSF y demás ONG humanitarias se agudizaron mucho en el proceso, según se nota aquí y allá en el texto.
 
Lo demás no es lo de menos: estamos ante un retrato múltiple de la vida cotidiana de un pueblo martirizado y llevado a grandes abismos por una tradición religiosa problemática y por una larga historia de traumas e invasiones.Mucho se ha hablado de las diferencias que existen entre la escritura femenina y la masculina. Pues bien, lo que sigue sólo lo pudo escribir una mujer. Esperamos que los lectores lo aprecien. A nosotros, tanto los microrrelatos como las fotos nos parecen extraordinarios, de suerte que los publicamos de una buena vez en toda su gloriosa extensión.
 
Una alfombra mágica moderna
No sé ni por dóndeempezarles a contar lo que he visto en los últimos tres días. Salí de París hacia Dubai porque la carretera de Pakistán a Afganistán está muy peligrosa, ya que en estos días es el aniversario del bombardeo sobre Kabul y se teme que ocurran incidentes conmemorativos. Salí con cuatro acompañantes: Petra (una logística holandesa como de mi edad), Yoerguen (un anestesiólogo alemán queridísimo que ibarumbo a Sri Lanka), al que decidimos llamar “Yogurt” para podernos acordar, Alain (un cuarentón reportero de MSF) y Katrina (la partera neozelandesa). Desde el check-in se vio lo ostentoso de la aerolínea. Los tags para las maletas eran rojos, de plástico grueso, blandito y súper bien diseñado.
 
Cuando llegamos a Dubai a la 1:30 a.m., nos bajamos, y en emigración vimos una gente de fantasía.Unas mujeres africanas, negras como el carbón, de 1,90 m de estatura y ropa de colores muy fuertes, con vestidos enormes y tocados como medio tribales en la cabeza. Estas africanas, además de imponentes, tenían una voz de tono muy bajo y miraban con la cara en alto. No tengo ni idea de su nacionalidad pero viajaban solas. Luego vimos toda clase de musulmanas, con toda clase de trapos en la cara yrayones en las manos. Había una especialmente triste. Parecía ser la esposa de un duro saudita, barrigón, de atuendo blanco. Tenía toda la cara cubierta con un velo gris oscuro; las manos, blancas e impecables, adornadas con joyas ultra costosas; los zapatos, de tacón y negros. Detrás de ellos un maletero traía tres french poodles blancos, grandes e impecables, iguales a la dueña.
 
Como era de...
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