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  • Publicado : 27 de noviembre de 2010
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El tesoro oculto
En el aire se sentía la densa fragancia de las uvas, y las hileras de racimos colgaban pesadamente bajo las atestadas ramas. Era un viñedo espléndido y muy bien cuidado. Las uvas,redondas y purpúreas, reventaban de tan maduras.
-¿Cómo hacéis para obtener uvas tan espléndidas? -preguntó el granjero del valle próximo, a los tres hermanos que las cuidaban.
El mayor descansó uninstante sobre su azadón y respondió:
-Cuando nuestro padre yacía en su lecho de muerte, nos llamó a su lado y nos dijo que el viftedo nos pertenecía a los tres. Y nos encargó que trabajásemos sindescanso, para encontrar un valioso tesoro enterrado en el suelo, alrededor de las vides.
-Durante algún tiempo, trabajamos día y noche con las azadas, hasta revolver toda la superficie de la granja-intervino el segundo hermano.
-Y no tardamos en notar que nuestras vides, que al principio habían sino bajas y enfermizas, se volvían cada día más fuertes y su fruto más dulce.
-¡Ya lo veo!-exclamó el granjero-.
El delicioso fruto que obtenéis ahora es el tesoro oculto. Realmente, la laboriosidad misma es un tesoro.
Y se inclinó sobre la verja, para arrancar uno de los tentadoresracimos que se ofrecían generosos.

La ardilla y el león
Durante toda la mañana la ardillita había andado por las copas de los árboles, saltando de rama en rama y sacudiéndolas para apoderarse de lasnueces. En la rama más alta de un olmo se detuvo para dar un gran salto y luego, con repentino impulso, surco los aires. Pero, por desgracia, erro la puntería y cayó a tierra, dando vueltas en el aire,como un trompo.
A la sombra del olmo, dormía su siesta el león, cómodamente estirado. Roncaba a sus anchas. De pronto, sintió que algo lo golpeaba. El aturdido animal se levanto de un salto y de unzarpazo sujetó a la ardilla, atrapando la peluda cola del animalito.
Este se estremeció de terror, sospechando su fin.
-¡Oh rey León! -dijo, sollozando-. No me mates. Fue un accidente.
-¡Bueno,...
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