Abogados, litigantes y ese dedo meñique¡

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ABOGADOS, LITIGANTES Y ESE DEDO MEÑIQUE!
Reflexiones en torno a los deberes de conducta de las partes y sus abogados
Rebeca Prado Monge Abogada por la Universidad Católica Santa María. Catedrática de Derecho Civil Patrimonial
Cuando me invitaron de la revista “Derecho y Cambio Social” a participar en este número con un trabajo sobre conducta y ética de los abogados y justiciables en el marcodel proceso judicial, reflexioné acerca del nombre de esta revista, particularmente lo relativo al Cambio y sus implicancias. Cambio, en su enfoque positivo, es desarrollo, crecimiento, mejora, superación. La dinámica del ser humano y su relación con los demás y con el mundo es de movimiento, de interacción, de cambio. Mercedes Sosa nos canta diciéndonos que en esta vida todo cambia: “...cambia losuperficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo... y así como todo cambia, que yo cambié no es extraño...”.
Ahora bien, no ‘todo cambia’ por efecto natural, sino porque ‘debe’ cambiar y ‘tiene’ que cambiar. Si deseamos que las cosas mejoren en cualquier esfera (social, política, institucional, personal, emocional, profesional, etc.), es necesario teneruna actitud de cambio, la convicción de querer cambiar, la intención de hacerlo. Y como es obvio, el trabajo no puede acabar en la esfera síquica o, como se suele decir, en el “paraíso de las intenciones”; para que el cambio sea efectivo e integral éste debe materializarse (positivamente) de modo constante y permanente.
De manera periódica, en los medios de comunicación escrita o hablada, selanzan resultados de encuestas que informan a la sociedad sobre la opinión de ésta respecto al Poder Judicial. Es recurrente que las cifras sean desalentadoras; esta institución mantiene una crisis de credibilidad desde hace décadas, realidad que resulta frustrante no solo para la sociedad, sino también para los Magistrados y Servidores Judiciales con verdadera vocación de servicio.
Numerososlitigantes –muchos por voluntad propia y otros alentados por sus abogados- recorren cotidianamente los pasillos y despachos de los órganos judiciales reclamando justicia, honestidad, celeridad, respeto, sensibilidad, etc. Las protestas masivas por las avenidas aledañas a los órganos judiciales son constantes y, sin duda, comprensibles.
Pero, ¿acaso los Jueces y Servidores Judiciales no tienen losmismos derechos que los Justiciables?. En un ejercicio imaginario, escenifico mentalmente a un grupo de Jueces y Servidores Judiciales, reclamando por calles y avenidas las mismas exigencias: honestidad, buena fe, respeto, comprensión, tolerancia, celeridad, etc. Puede ser cuestionable o debatible que la conducta descrita sea reprochable, pero me pregunto si no constituiría un reclamo legítimo.
Enefecto, no toda la culpa de las deficiencias del Poder Judicial es atribuible a los Jueces y Servidores que lo integran. Es considerable la cantidad de abogados y litigantes corruptos, deshonestos, temerarios, irresponsables, descorteses, imprudentes, faltos a la verdad, a la ética, al decoro y a la buena educación. No son pocos los abogados que litigan en base a sus habilidades adquiridas paradilatar procesos, volverlos engorrosos, por medio de conductas inéticas, poco profesionales, poco serias, maliciosas. No son pocos los abogados que suelen recurrir al fácil expediente de presionar a los Jueces y Especialistas con quejas administrativas y difamaciones en los medios de comunicación.
La conclusión aquí es que si realmente tenemos la intención de mejorar, el cambio nos compete a TODOS.Los funcionarios judiciales no podrán realizar marchas o quejar a los abogados y litigantes facinerosos, pero tampoco se encuentran desvalidos. La norma adjetiva contiene un apartado que regula estos supuestos, y otorga al Juez ‘las armas’ para combatir la no poca recurrente inconducta del litigante.
El artículo 109[1] del Código Procesal Civil prescribe los deberes de conducta de las partes...
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