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  • Publicado : 8 de mayo de 2011
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Gracias por volar conmigo (Sudamericana) es el título del libro que Fernando Peña dejó como un saludo al aire para sus lectores. Acaso porque Peña fue eso, un escritor volátil, sin obra (en elsentido más tradicional del término), que empezó con algunas frases y personajes en pleno vuelo y terminó con notas en caída libre, franca, desde su columna en "Crítica". Podía herir y conmover, una o dosfrases le bastaban para poner en picada su histrionismo aleve, corrosivo, siempre tierno. De sus notas, una expresión al vuelo, de la mejor y más provocativa escritura: “No soy gay, soy un putosufrido”. ¿La escribió o la dijo? No importa. El género Peña empezó por los altavoces de American Airlines como comisario de a bordo y esa frase bien podría resonar en los labios de Truman Capote o en la vozmetálica de un descenso que ordena “ajustarse los cinturones”. Peña era turbulento y su turbulencia se hacía letra: despótica, genuina, hiriente, anárquica. Hay una escritura que sufre en Peña y si esoes ser “puto”, como repetía, la validación correspondiente debería ser la de una “escritura puta”.
En Gracias por volar conmigo aparece tan sólo una parte de su historial verborrágico, elanecdótico, pero es más que suficiente para poner a prueba su versatilidad de improvisador y su intacta angustia. Dolor y palabra siempre en el borde, como su sitio web (enelborde.com), que empujaban un poco másallá de lo permitido: humor entonces, linde y desesperación. Acaso por ello, más que sus personajes, Peña fue verborrea de la que pueden desprenderse definiciones sensatas, brutales: “La vida es comoFlavia Palmiero... Linda y puta”. O esta otra: “Me trasformé en un burgués de mierda que tiene todo lo que quiere”. Una de las que más se le recuerdan: “A Susana (Giménez) la mato yo”. La última ymás genuina, quizá: “Soy un fabricante de putos”. Sin embargo, por encima de sus bofetadas rutilantes, había un narrador en estado salvaje, sensible hasta la exasperación, que cuenta, que sabía...
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