Algunas teorias alternativas de libertad

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ALGUNAS TEORIAS ALTERNATIVAS SOBRE LA LIBERTAD* Murray N. Rothbard La economía utilitarista del libre mercado A. La filosofía social utilitarista La economía emerge tímidamente como ciencia o disciplina independiente en el siglo XIX. Desde entonces, su desarrollo ha coincidido, por desgracia, con el predominio del utilitarismo en el campo de la filosofía. Por consiguiente, la filosofía social delos economistas, ya sean los principios del laissez-faire del siglo XIX o el estatismo del siglo XX, se ha fundamentado, casi invariablemente, en la filosofía social utilitarista. Todavía hoy día, muchas de las discusiones de la economía política giran en torno a las repercusiones de los “costes sociales” y de los “beneficios sociales” a la hora de tomar decisiones sobre los programas públicos. Nopodemos abordar aquí la crítica del utilitarismo como teoría ética.(1) Nuestro interés se centra en el análisis de algunos intentos por emplear la ética utilitarista para proporcionar bases aceptables a las ideas del laissez-faire. Nuestra breve crítica se concentrará, por tanto, en el utilitarismo en cuanto que ha sido empleado como fundamento de una filosofía política libertaria ocuasi-libertaria.(2) En síntesis, la filosofía social utilitarista afirma que es “buena” política aquella que consigue “el mayor bien para el mayor número”: en la que cada persona vale por uno al formar dicho número y en la que por “bien” se entiende la más completa satisfacción de los deseos puramente subjetivos de los individuos en la sociedad. Los utilitaristas, al igual que los economistas (véase másabajo) parecen opinar de sí mismos que son “científicos” y “neutrales” o “libres de juicios valorativos”, y parten del supuesto de que su doctrina les permite asumir posturas virtualmente independientes de los valores. Suponen, además, que, por su parte, no imponen sus propios valores y que se limitan sencillamente a recomendar la máxima satisfacción posible de los deseos y de las necesidades de lamasa de la población. Pero esta doctrina tiene poco de científica y, desde luego, no es neutral. Para empezar, ¿por qué el “mayor número”? ¿Por qué es éticamente mejor seguir los deseos de la mayoría que los de la minoría? ¿Qué es lo que tiene de excepcional el “mayor número”?(3) Imaginemos que en una determinada sociedad la mayoría aborrece y vilipendia a los pelirrojos y que le gustaría enormementeacabar con ellos; imaginemos además que en cada periodo concreto sólo existe un corto número de pelirrojos. ¿Deberemos decir, en tales circunstancias, que es “bueno” para la inmensa mayoría degollar a los pocos individuos de rojizos cabellos? Y si no, ¿por qué no? Así, pues, a la hora de la verdad el utilitarismo no ofrece argumentos convincentes en favor de la libertad y del laissez-faire. Comosubraya irónicamente Felix Adler, los utilitaristas
declaran solemnemente que el objetivo social es la mayor felicidad para el mayor numero, pero no consiguen dar a entender por qué la felicidad del mayor

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número ha de ser más estimable que la de aquellos a quienes acontece pertenecer al número menor.(4)

En segundo lugar, ¿cómo justificar que cada persona cuente por uno? ¿Por qué noalgún sistema de ponderación? También aquí parece que tropezamos con un artículo de fe del utilitarismo poco investigado y, por tanto, poco científico. En tercer lugar, ¿por qué ha de ser “bueno” sólo la satisfacción de los deseos subjetivos y emotivos de cada persona? ¿Por qué no ha de admitirse una crítica suprasubjetiva de tales deseos? El utilitarismo asume implícitamente que estos deseossubjetivos tienen carácter absoluto y que las técnicas sociales tienen el deber de hacer cuanto esté en su mano para satisfacerlos del mejor modo posible. Ahora bien, la común experiencia humana enseña que estos deseos individuales no son ni absolutos ni inmutables. No están herméticamente precintados contra la persuasión, sea racional o de cualquier otro tipo. La experiencia personal o la capacidad...
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