Alteros caseros

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1 LOS ALTARES CASEROS DE GUILLERMO CABRERA INFANTE: ICONOGRAFÍA MEDIÁTICA Y KITSCH EN ELLA CANTABA BOLEROS Por Carlos Patiño Millán

Santiago de Cali, mayo de 2004

El kitsch hace que dos lágrimas fluyan rápidamente una tras otra. La primera dice: ¡Qué hermoso es ver a los niños corriendo sobre el césped! La segunda exclama: ¡Qué hermoso es que los niños que corren sobre el césped nosconmuevan! La segunda lágrima es la que hace que el kitsch sea kitsch. Milan Kundera

1. La radical transformación de los altares: de lo sagrado a lo profano

Como lo anotan Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, el altar es microcosmos y catalizador de lo sagrado 1 . En él se alcanza a ver y sentir la presencia divina. Hacia el altar convergen todos los gestos litúrgicos, todas las líneas de laarquitectura. Reproduce en miniatura el conjunto del templo y del universo. Es el lugar donde lo sagrado se condensa con la mayor intensidad. Sobre el altar, o cerca de él, es donde se cumple el sacrificio, es decir, lo que hace sagrado 2 . El altar tradicional supone el silencio, el ritual, la oración. Ante él, el creyente se despoja de prejuicios y habladurías. Deja, por un momento, de ser él, vulgar yanodino, para convertirse en quien reza y comulga con la divinidad; otro, mejor. El altar simboliza el lugar y el instante en que un ser se torna sagrado 3 .

Originalmente, la imaginería religiosa estuvo confinada a lugares sagrados, al templo, al altar 4 . Hasta allí llegaron los hombres de fe, los ruegos de los penitentes. El hombre religioso primitivo aspiraba a ser distinto, por eso sehacía a sí mismo, aproximándose a los modelos divinos; es apenas natural que semejante imitatio dei implicara a veces una

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2 responsabilidad muy grave 5 . La casa de Dios –llámenlo como quieran- no abría demasiadas sucursales: el obediente debía acercarse al lugar de la obediencia. Si bien el mundo entero era creación divina, lo cierto es que había unos lugares más divinos que otros, unoslugares preferidos por Dios.

Poco a poco, las cosas fueron cambiando. Y cambiaron radicalmente. La imaginería religiosa pasó de ser reverenciada en el altar a ser ofrecida, vendida y consumida en la calle. Celeste Olalquiaga lo describe así: la imaginería católica, antes confinada a lugares sagrados como los puestos de recuerdos en las iglesias, los cementerios y las perfumerías esotéricas, invadiórecientemente el mercado como una moda 6 . Los pasos siguientes eran predecibles: de la calle a la casa, de la puerta de la casa al altar casero, del altar casero/privado al cuello del creyente/íntimo. Por fin, los hombres de fe (y de no tanta fe o de ninguna fe) tuvieron acceso directo a Dios. La apropiación postmoderna de una imaginería que evoca la trascendencia es un claro ejemplo del caráctervicario y caníbal de la cultura urbana contemporánea. Esta melancólica usurpación contribuye, además, a la disolución de las fronteras de la identidad y de la diferencia cultural, produciendo un nuevo e inquietante personaje cultural 7 .

Lo sagrado convive ahora con lo profano, lo trascendental con lo vulgar, la amalgama –la mezcla de elementos heterogéneos- es infinita: ...la aureola de orode la Virgen María tiene como marco las piernas de una mujer sexy en un poster y el Sagrado Corazón de Jesús compite en brillo con llamativas cortinas de cuentas de vidrio 8 . Dicha convivencia no está exenta de tensiones dramáticas. Por eso, no es posible afirmar que las barreras entre uno y otro se hayan eliminado. En el mejor de los casos, uno y otro se han permeado, retroalimentado, servido eluno de otro y ampliado el ámbito de sus resonancias; no ha habido una real y contundente profanación: tal vez haya algo de irreverencia pero no de tajante irrespeto 9 , pues ambos mantienen su status, su lugar y su valor simbólico. La cultura urbana contemporánea ha sido capaz de hacer circular y mantener discursos contradictorios y muy distintos entre sí 10 .

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3 Si bien los altares...
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