Análisis psicológico de un cuento

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TRABAJO FINAL DE INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA

Análisis psicológico del cuento

“VUELTA A CASA”

Volver después de tantos años, que largo se me hizo aquel viaje, me transpiraban las manos. Mi corazón latía tan fuerte, que parecía que se iba a reventar. Tenía la  boca tan seca, con un nudo en la garganta que no me permitía tragar.

Después de haber viajado toda lanoche, sin haber logrado conciliar el sueño debido a la excitación de ver nuevamente mi cuidad, mi país, mis afectos ¡cuántos sentimientos, cuántos recuerdos pasan por mi mente!, parecían pelearse entre ellos para hacerse conscientes en mi.

El avión aterrizo, el desembarque se me hizo interminable, camine con paso apurado atravesando la manga, y allí estaba mi madre buscándome con la cabeza enalto entre medio de la gente, me quede observándola un rato y al mirarla me sentí como aquel niño que salió de la escuela ese primer día de clase, en mi primer grado. Aunque su rostro no era el mismo, ya que los años habían pasado y fueron muchos, mantenía la mirada intacta, esa mirada que nunca olvide y llevaba guardada en lo más profundo de mi ser, y siempre tenia presente al leer sus cartas.Tome fuerzas porque no quería que me viera llorar, pero todo intento quedo inútil a tanta emoción, nos unimos en un abrazo eterno donde descargue tantos años de desarraigo.

Llegamos a mi casa todo estaba igual, como  lo recordaba. Parece que fue ayer pero fueron muchos años. Cuando entramos al comedor la mirada se me fue al lugar donde el viejo se sentaba a leer el diario, el que yo iba abuscar los domingos temprano. Se me hizo un nudo en el estomago, cruzamos una mirada con mi madre e inmediatamente me dijo que quería mostrarme el jardín.

El jazmín, que de chico castigaba con la pelota, cierro los ojos y escucho cuando mi madre por la ventana de la cocina me decía – ¡cuidado con el jazmín! Pero a la vez su olor me lleva a otra situación, cuando buscaba el pimpollo más lindo y aescondidas de mi madre se lo llevaba mi primera novia. Ese primer beso, como olvidar lo que sentí en ese momento.

En el fondo, la higuera, toda torcida que nos daba facilidad para subirla, no me pude resistir a comer un higo, ese sabor tan particular y para mi irresistible. El  viejo roble con la hamaca que mi madre nunca quiso sacar, en la que pasábamos tardes enteras con mi hermano, saltandode ella, marcando el salto con un palito y viendo quien lo hacia más lejos.

El canto de los pájaros, que antes pasaba desapercibido, quizás porque estaba acostumbrado a oírlos, y que ahora me detengo a disfrutar. De cada rincón tengo recuerdos, emociones, alegrías mezcladas con tristezas. Quizás añorar aquellos tiempos de niñez, viendo a mis hijos correr por el parque, el mismo que compartiónuestras travesuras y fue testigo valido de nuestro crecimiento.

Y como suponía, mi madre había amasado ravioles en la gastada mesa y la olla grande plateada y brillante que usaba para las reuniones familiares. Nunca quería pero esta vez me dejo mojar el pan en el tuco, aunque la sensación de hacerlo a escondidas le daba un condimento especial, no había perdido la mano, estaban exquisitos comosiempre, fueron parte de muchas conversaciones con amigos.

El sillón de pana, heredado de la abuela, aunque gastado conservaba su suavidad. Sentarse en él te invitaba a acariciarlo. Le pedí a mamá que se siente, y me acosté como tantas veces con la cabeza apoyada en sus piernas, le pedí que me cantara mis tangos favoritos, que de chico y de tanto escucharlos no podía evitar cantarlos con ella,pero esta vez no, la deje cantar sola, quería poner toda mi atención en escucharla.

Cantó como si su vida dependiera de eso y lo pude disfrutar. A veces son inexplicables las sensaciones, por eso ni siquiera me permito pensar en las que ha sentido mi madre cantando.

No me di cuenta cuanto necesitaba venir, sabia que extrañaba  pero el estar acá me da la magnitud de cuanto. Me hace...
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