Analisis De Pierre Menard, Autor Del Quijote

LECTURA Y ANÁLISIS DE TEXTOS

b. J. L. BORGES: El ejemplo de Pierre Menard[1]

[El autor de un relato de ficción titulado Pierre Menard, autor del Quijote, se propone hacer una “breve rectificación” de una reciente publicación, hecha por Madame Henri Bachelier, en la que se ofrece un “catálogo falaz” de las obras del escritor francés contemporáneo antes nombrado. En las cuatro primeraspáginas del trabajo, se enumeran y reseñan brevemente las diecinueve obras publicadas por el autor (“la obra visible”) y a partir de allí se hace mención de un texto no publicado que ha quedado inconcluso:]
...Hasta aquí (...) la obra visible de Menard, en su orden cronológico. Paso ahora a la otra: la subterránea, la interminablemente heroica, la impar. También, ¡ay de las posibilidades delhombre!, la inconclusa[2]. Esa obra, tal vez la más significativa de nuestro tiempo, consta de los capítulos noveno y trigésimo octavo de la primera parte del Don Quijote y de un fragmento del capítulo veintidós[3]. Yo sé que tal afirmación parece un dislate; justificar ese «dislate» es el objeto primordial de esta nota.
Dos textos de valor desigual inspiraron la empresa[4]. Uno es aquelfragmento filológico de Novalis -el que lleva el número 2.005 en la edición de Dresden- que esboza el tema de la total identificación con un autor[5] determinado. Otro es uno de esos libros parasitarios que sitúan a Cristo en un bulevar, a Hamlet en la Cannebiére o a don Quijote en Wall Street[6]. Como todo hombre de buen gusto, Menard abominaba de esos carnavales inútiles, sólo aptos -decía- paraocasionar el plebeyo placer del anacronismo[7] o (lo que es peor) para embelesarnos con la idea primaria de que todas las épocas son iguales o de que son distintas[8]. (...) Quienes han insinuado que Menard dedicó su vida a escribir un Quijote contemporáneo[9], calumnian su clara memoria.
No quería componer otro Quijote -lo cual es fácil- sino el Quijote[10]. Inútil agregar que no encaró nuncauna transcripción mecánica del original; no se proponía copiarlo[11]. Su admirable ambición era producir[12] unas páginas que coincidieran -palabra por palabra y línea por línea[13]- con las de Miguel de Cervantes.
[...] El método inicial[14] que imaginó era relativamente sencillo. Conocer bien el español, recuperar la fe católica, guerrear contra los moros o contra el turco, olvidar lahistoria de Europa entre los años de 1602 y de 1918, ser[15] Miguel de Cervantes. Pierre Menard estudió ese procedimiento (sé que logró un manejo bastante fiel del español del siglo XVII) pero lo descartó por fácil[16]. ¡Más bien por imposible!, dirá el lector. De acuerdo, pero la empresa era de antemano imposible[17] y de todos los medios imposibles para llevarla a término, éste era el menosinteresante. Ser[18] en el siglo XX un novelista popular del siglo XVII le pareció una disminución[19]. Ser, de alguna manera, Cervantes y llegar al Quijote le pareció menos arduo[20] -por consiguiente, menos interesante- que seguir siendo Pierre Menard[21] y llegar al Quijote, a través de las experiencias de Pierre Menard.
[...] ¿Por qué precisamente el Quijote? dirá nuestro lector. Esapreferencia, en un español[22], no hubiera sido inexplicable; pero sin duda lo es en un simbolista de Nîmes[23] (...).
[Dice Menard:] «Mi solitario juego está gobernado por dos leyes polares[24]. La primera me permite ensayar variantes de tipo formal o psicológico; la segunda me obliga a sacrificarlas al texto «original»[25] y a razonar de un modo irrefutable esa aniquilación... A esas trabasartificiales hay que sumar otra, congénita. Componer el Quijote a principios del siglo XVII era una empresa razonable, necesaria, acaso fatal; a principios del XX, es casi imposible. No en vano han transcurrido trescientos años, cargados de complejísimos hechos. Entre ellos, para mencionar uno solo: el mismo Quijote.»[26]
[...] No menos asombroso es considerar capítulos aislados. Por ejemplo,...
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