Angeles custodios

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LOS ÁNGELES CUSTODIOS

Y OTROS PROTECTORES INVISIBLES

Charles W. Leadbeater

Versión española de R. U. G.

Uno de los más hermosos caracteres de la enseñanza teosófica, a mi entender, es que devuelve al hombre las más útiles y saludables creencias de las religiones que ha abandonado. Hay muchos hombres que, creyendo que no deben resolverse a aceptar algunasde las más usuales, miran, sin embargo, volviéndose atrás, con algún sentimiento, las más hermosas ideas que tuvieron en su infancia. Surge en ellas
como un crepúsculo lleno de luz, y reconociendo el hecho, no pueden volver a su primitiva actitud como desean, aunque sean amables esas visiones del crepúsculo y la misma claridad no sea tan fuerte comparativamente con sus más bajos tonos. Lateosofía viene, pues, en auxilio de esos hombres y les muestra que toda la gloria, la belleza y la poesía, vislumbres que oscuramente han columbrado en ese crepúsculo, existen como realidades vivas, y que en vez de desaparecer ante la luz del día, sus esplendores se extenderán con mayor intensidad por ella.
Esta enseñanza les devolverá su poesía sobre una nueva base, fundada en hechos científicos en vezde estarlo sobre una tradición incierta.
Un buen ejemplo de ello puede suministrarse con la que emprendo bajo el título de LOS ÁNGELES CUSTODIOS Y OTROS PROTECTORES INVISIBLES.
Hay una infinidad de preciosísimas tradiciones acerca de la custodia espiritual y de la mediación angélica que habrán por igual de creerse, si podemos verlos únicamente en nuestro camino para aceptarlos de un modoracional. He aquí lo que espero explicaros esta noche con cuanto su extensión lo consienta.
La creencia en semejante intervención es verdaderamente antiquísima. En las más primitivas leyendas de la India hallamos huellas de apariciones de las deidades menores en los momentos más críticos de los asuntos humanos.
Los poemas griegos están llenos de historias semejantes, y en la misma historia de Romaleemos que los dioses gemelos Cástor y Pólux guiaron los ejércitos de la naciente República en la batalla del Lago Régilo. En la Edad Media consignaremos que Santiago auxilió a las tropas españolas para que venciesen (1), y son muchos los cuentos de ángeles que vigilan sobre el piadoso caminante o que intervienen en el crítico momento protegiéndole con su brazo.
Es una “mera superstición popular”,dicen bastantes personas. Quizá; pero donde quiera
que encontramos una superstición popular muy extendida y arraigada, hallamos también por modo invariable algún rastro de verdad; verdad torcida y exagerada, si se quiere; pero verdad al fin. Y éste es el caso de nuestro ejemplo.
La mayor parte de las religiones hablan al hombre de ángeles custodios que están cerca de él en tiempos de aflicción yde trastorno. El Cristianismo no se exceptuó de esta regla; pero por sus pecados cayó sobre la cristiandad la tempestad que por una extraordinaria inversión de la verdad se llamó la Reforma, y por cuya espantosa explosión hubo numerosísimas pérdidas, de las que en gran parte no nos hemos
resarcido todavía. Que existía un terrible abuso y que la Iglesia necesitaba una reforma, no he de ponerlo enduda; es más: seguramente fue un verdadero castigo celeste por los pecados que había perpetrado. Así el llamado Protestantismo vació y obscureció el mundo de sus secuaces, porque entre muchas extrañas y tristes falsedades se encargó de difundir la teoría de que nadie ocupa los infinitos escalones que median entre lo divino y lo humano. Nos ofreció la extraña concepción de una constante y caprichosaoposición del Gobernador del universo con el actor de sus propias leyes y el resultado de sus propios decretos, y esa frecuencia en la súplica de sus criaturas, que aparentemente presumen conocer mejor que Él lo que les conviene.
Sería imposible. si uno pudiera llegar a creer tal cosa, desterrar de la mente la idea de que si tal oposición existiese, sería, en verdad, parcial e injusta. En...
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