Antologia cuentos

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CUENTOS PARA CHICOS Y GRANDES

Índice

Prologo…………………………………………………………………………… 3
Brujas
La bruja Cambuja……………………………………………………….. 5
La huelga de los monstruos…………………………………………… 7
La magia de los cuentos.
La bruja que quería volar……………………………………………… 34
Animales
La verdadera historia del lobo feroz…………………………………..
El patito feo………………………………………………………………
El burritoInteligente……………………………………………………..

Piratas.
Costa pirata……………………………………………………………….
El pirata Barbanegra……………………………………………………..

Princesas.
La Princesa y el Delfín……………………………………………………
La Princesa Aburrida……………………………………………………..

Prologo:

Cuentos de Brujas.

La bruja Cambuja.-

Leí en un libro muy gordo, de una biblioteca muy vieja, de una ciudad muy antigua, que vivió en un lejano país llamado Vervelig, una bruja malvada, pérfida y perversa denombre Cambuja, que odiaba a los niños.
Y leí en ese grueso libro, de la vetusta biblioteca, de la anticuada ciudad, que cuando Cambuja veía un niño feliz -especialmente si lo veía jugar- se ponía de color morado y le salían unos enormes lunares amarillos y comenzaba a picarle todo el cuerpo.
Porque la bruja Cambuja no soportaba ver a un niño feliz y la risa infantil le provocaba una urticaria muygorda. Tan enferma de odio se ponía Cambuja al ver a un niño feliz que tuvo que mudarse a una torre muy alta en una montaña altísima a varios kilómetros de cualquier sitio, todo lo lejos que pudo de cualquier lugar, y un poco más.
Una vez allí, comenzó Cambuja a investigar y estudiar, a experimentar y buscar, a consultar y explorar en libros, pergaminos, papiros y hasta en bolas de cristal sindormir, ni descansar hasta que, por fin, encontró lo que necesitaba: un hechizo para lograr que los niños no jugaran y, por tanto, no fueran felices.
¡Ah, sí, con niños tristes el país sería otra cosa! Para que el hechizo no pudiera ser deshecho nunca jamás de lo jamases, Cambuja debía hechizar a todos los niños del país, sin dejarse ni uno porque uno sólo que quedara sin hechizar podía echarlo todoa perder.
¿Cómo iba a hacer eso? Se preguntaba Cambuja. Y le dio vueltas y revueltas. Meditó y pensó y reflexionó hasta que encontró la manera.
¡Celebraría una gran fiesta! ¡Una fiesta fenomenal! Una fiesta con pasteles y globos, piñatas y payasos, con columpios, juegos, música y risa. Una fiesta con todo lo que ella odiaba y que tanto gustaba a esos pequeños monstruitos llamados niños.
Y leíen aquel libro gordísimo, de aquella viejísima biblioteca en aquella antiquísima ciudad que, dicho y hecho, Cambuja invitó a todos los niños de Vervelig a la gran fiesta y que, por supuesto, acudieron todos los niños del reino e, incluso, alguno de un reino tan cercano, tan cercano, que parecía el mismo reino.
Y leyendo me enteré de que, cuando mejor se lo estaban pasando, apareció la brujamontada en su escoba y, desde el aire, lanzó su hechizo sobre ellos:
Ala de mosquito,
pierna de dragón,
que estos niños
ya no quieran jugar ni un poquito
ni un montón.
 
Y una nube gris fue cayendo sobre los niños y les fue robando el color poquito a poquito, poquito a poquito, hasta dejarlos tan grises como nubes cargadas de lluvia y tan serios como un guardia.
Y la tristeza se apoderó deVervelig. Fueron pasando los días, las semanas y los meses. En Veverlig ya no se oía la risa de los niños ni se oían gritos en los parques. Los niños del reino ya no jugaban, ya no reían.
La alegría había desaparecido del país. Los niños estudiaban, ayudaban a las tareas de casa y luego se sentaban sin hacer nada, ni imaginar nada, ni explorar nada, ni descubrir nada. Los juguetes se llenaban depolvo, los parques se cubrían de malas hierbas y maleza. Titiriteros, payasos, acróbatas y equilibristas abandonaban el país.
Los libros no se leían. Las mascotas languidecían de pena. La desdicha se apoderó de todo Vervelig y los niños comenzaron a enfermar de pena. La única feliz en aquel país era la bruja Cambuja que ya no padecía sarpullidos ni se ponía...
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