Antologia literatura

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SISTEMA EDUCATIVO ESTATAL REGULAR
ESCUELA PREPARATORIA “FRANCISCO MARTINEZ DE LA VEGA”

ANTOLOGIA

INTEGRANTES DEL EQUIPO:
* ANYE LAURA CONTRERAS
* JAZMIN GONZALES
* KAREN CANDIA
* TONANZI LIÑAN
* GUADALUPE LEYBA

GRADO: 3
GRUPO: C
FECHA DE ENTREGA: 20 DE OCTUBRE DE 2011

SOMBRA
Edgar Allan Poe
Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos; pero yo, el queescribe, habré entrado hace mucho en la región de las sombras. Pues en verdad ocurrirán muchas cosas, y se sabrán cosas secretas, y pasarán muchos siglos antes de que los hombres vean este escrito. Y, cuando lo hayan visto, habrá quienes no crean en él, y otros dudarán, mas unos pocos habrá que encuentren razones para meditar frente a los caracteres aquí grabados con un estilo de hierro.
El añohabía sido un año de terror y de sentimientos más intensos que el terror, para los cuales no hay nombre sobre la tierra. Pues habían ocurridos muchos prodigios y señales, y a lo lejos y en todas partes, sobre el mar y la tierra, se cernían las negras alas de la peste. Para aquellos versados en la ciencia de las estrellas, los cielos revelaban una faz siniestra; y para mí, el griego Oinos, entre otros,era evidente que ya había llegado la alteración de aquel año 794, en el cual, a la entrada de Aries, el planeta Júpiter queda en conjunción con el anillo rojo del terrible Saturno. Si mucho no me equivoco, el especial espíritu del cielo no sólo se manifestaba en el globo físico de la tierra, sino en las almas, en la imaginación y en las meditaciones de la humanidad.
En una sombría ciudadllamada Ptolamáis, en un noble palacio, nos hallábamos una noche siete de nosotros frente a los frascos del vino rojo de Chíos. Y no había otra entrada a nuestra cámara que una alta puerta de bronce; y aquella puerta había sido fundida por el artesano Corinnos, y, por ser de raro mérito, se le aseguraba desde dentro. En el sombrío aposento, negras colgaduras alejaban de nuestra vista la luna, lascárdenas estrellas y las desiertas calles; pero el presagio y el recuerdo del Mal no podían ser excluidos. Estábamos rodeados por cosas que no logro explicar distintamente; cosas materiales y espirituales, la pesadez de la atmósfera, un sentimiento de sofocación, de ansiedad; y por, sobre todo, ese terrible estado de la existencia que alcanzan los seres nerviosos cuando los sentidos están agudamentevivos y despiertos, mientras las facultades yacen amodorradas. Un peso muerto nos agobiaba. Caía sobre los cuerpos, los muebles, los vasos en que bebíamos; todo lo que nos rodeaba cedía a la depresión y se hundía; todo menos las llamas de las siete lámparas de hierro que iluminaban nuestra orgía. Alzándose en altas y esbeltas líneas de luz, continuaban ardiendo, pálidas e inmóviles; y en el espejo quesu brillo engendraba en la redonda mesa de ébano a la cual nos sentábamos, cada uno veía la palidez de su propio rostro y el inquieto resplandor en las abatidas miradas de sus compañeros. Y, sin embargo, reíamos y nos alegrábamos a nuestro modo -lleno de histeria-, y cantábamos las canciones de Anacreonte –llenas de locura-, y bebíamos copiosamente, aunque el purpúreo vino nos recordaba lasangre. Porque en aquella cámara había otro de nosotros en la persona del joven Zoilo. Muerto y amortajado yacía tendido cuan largo era, genio y demonio de la escena. ¡Ay, no participaba de nuestro regocijo! Pero su rostro, convulsionado por la plaga, y sus ojos, donde la muerte solo había apagado a medias el fuego de la pestilencia, parecían interesarse en nuestra alegría, como quizá los muertos seinteresan en la alegría de los que van a morir. Mas aunque yo, Oinos, sentía que los ojos del muerto estaban fijos en mí, me obligaba a no percibir la amargura de su expresión, y mientras contemplaba fijamente las profundidades del espejo del ébano, cantaba en voz alta y sonora las canciones del hijo Teos.
Poco a poco, sin embargo, mis canciones fueron callando y sus ecos, perdiéndose entre las...
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