Antonio jose de sucre

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ALFONSO RUMAZO GONZÁLEZ

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE Gran Mariscal de Ayacucho
(Biografía)

Ediciones de la Presidencia de la República, 2006

© Ministerio del Despacho de la Presidencia Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho (Biografía) Ediciones de la Presidencia de la República Caracas - Venezuela, 2006 Depósito Legal: lf53320069204403 ISBN: 980-03-0363-4 Portada: Etten CarvalloFoto de Portada: El Pintor Anónimo de 1826. El Gran Mariscal de Ayacucho, Oleo sobre tela 61cm x 61,5 cm. Pertenece al Ministerio de Relaciones Exteriores, Caracas. Diagramación: Lic. José Alejandro Guzmán S. Corrección de Textos: Lupe Rumazo, Ing. Solange Alzamora Rumazo

A Lupe Rumazo, mi generosa colaboradora

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE GRAN MARISCAL DE AYACUCHO (Biografía)

Preliminar (dela Primera Edición)

No se ha publicado, antes de ahora, ninguna biografía completa del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. Faltaba, quizá, la rica documentación actual, y regían escrúpulos para no romper la tradición que había descrito a un personaje deshumanizado, tan rebosante en virtudes como libre de yerros. Este libro toma desde los orígenes de las familias Sucre y Alcalá, enFlandes y España, respectivamente; avanza, con minucioso desenvolvimiento, a través de los treinta y cinco años de vida del héroe –¡suficientes para sustentar el pináculo de su grandeza!–; sitúa éxitos y derrotas, plenitudes y fallas, contrastados su talento excepcionalísimo, audacia, don de acierto, firmeza e infatigabilidad, con una sencillez elegantemente taciturna y una evidente ausencia deambición. Si constan sus muchas victorias militares, también aparecen no pocas derrotas; y si se alza el espontáneo arranque de un gran amor, que arriba al matrimonio, también se desenvuelven amoríos en la ciudad de Guayaquil, La Paz y Chuquisaca, en cada una de las cuales nace un hijo espurio. Titubea en la ardua empresa de la expedición de Los Cayos, lo mismo que en el acto de invasión de losperuanos a Bolivia; fuerza al destino, en cambio, y altera los rumbos de la historia en Pichincha, Ayacucho, Tarqui. Fulgores y sombras al par, júbilos y angustia, anhelos cumplidos y esperanzas inútiles; fe y dolor; ensalzamiento y tragedia; tal esta existencia, una de las contadísimas supremas en el ámbito inmenso de la independencia americana. El ímpetu ascensional no amenguó en Sucre nunca, aun apesar de que lo dramático acósole persistentemente hasta más allá de la tumba. Su única hija legítima pereció muy temprano, por obra de la fatalidad; la viuda, vuelta a casar, hundióse en honda y larga desventura; hasta el propio cadáver del Mariscal debió ser mantenido oculto durante setenta años para que no lo profanasen. Aún más: Bolivia, su Bolivia, hubo de sufrir pronto la absurda dentelladaque le quitó íntegra la zona de la costa. Por añadidura, la magna obra de libertad, forjada por él junto a Bolívar –con otros–, no pudo mantenerse en plasmación fecunda y armónica: se asfixió en el fondo de demagogias y ambiciones sin altura. La parte relativa al crimen de Berruecos, donde cayó el glorioso cumanés víctima de un grupo de políticos –cuyos nombres señala la obra
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nítidamente–, viene presentada con estricta verdad. Los centenares de páginas del proceso, en la causa criminal seguida contra los asesinos; la exhaustiva investigación de Juan B. Pérez y Soto (cuatro volúmenes); las Memorias de los generales Tomás Cipriano de Mosquera, José Hilario López, Joaquín Posada Gutiérrez; los alegatos de José María Obando, Antonio Flores, Antonio J. deIrisarri, Luis Martínez Delgado, Antonio J. Lemos Guzmán, Ángel Grisanti, entre muchas otras publicaciones, hablan con clara voz reveladora. Cierra el volumen con el hallazgo de los restos de Sucre en la iglesia del Carmen, de Quito, el año 1900. El historiador y obispo Federico González Suárez, que pronunció entonces la oración fúnebre, expresó sabiamente: “Los enemigos son los que construyen el...
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