Antropologia en la modernidad

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  • Publicado : 7 de mayo de 2010
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Antropologia en la modertnidad
Empleando un esquema muy elemental, pero que puede servir para estos efectos, podría decirse que para la antropología tradicional (que heredamos de la Grecia clásica y que el cristianismo adaptó a sus necesidades, perdurando sin ser cuestionada hasta fines del siglo XVII), el ser humano es un animal racional. Esta definición subraya en el hombre dos naturalezas,incluso opuestas; por un lado, el hombre es animal y muestra esta naturaleza en sus necesidades fisiológicas y, en último término, en su mortalidad; por otro, esespíritu y, en cuanto tal, participa de la naturaleza divina, dotado en consecuencia, de un alma inmortal.
Esta concepción de lo humano como amalgama inestable de lo animal y lo divino, conlleva una determinada idea de la educación, quebásicamente consiste en aprender a reprimir, en su caso a reconducir lo animal a favor de la parte "espiritual", es decir, "divina" de su naturaleza, de modo que la persona llegue a realizarse plenamente en la inmortalidad gozosa de la vida ultramundana. Todo el saber antropológico cabe en la fórmula del catecismo de que el destino del hombre consiste en amar y obedecer a Dios en esta vida y gozarloen la otra. Esta idea del hombre conlleva una determinada educación, dirigida a conducir al educando en un modo de vida que le permita cumplir con éste su destino sobrenatural. Si la instrucción, como hemos visto en el modelo pedagógico de los jesuitas, contiene buena cantidad de elementos mundanos, referida principalmente a cumplir con nuestras obligaciones sociales, la educación es una nociónque, al involucrar el destino del individuo en cuanto hijo de Dios, sedesen- vuelve ya en el ámbito religioso.
Aunque una noción religiosa de la educación haya dejado de ser la dominante en la Europa contemporánea -y la tendencia parece que se inclina a que sea cada vez más minoritaria- aún así, secularizada, perdura en bastantes concepciones actuales de la educación, en las que los elementosreligiosos se han difuminado con el afán de desarrollar una idea "espiritual, "humanista", propia de la dignidad de lo humano, pero que exigen la misma disciplina en el control de los instintos y pasiones "animales" para alcanzar el plano espiritual de apertura y solidaridad que sería propio de lo humano. Estas formas secularizadas de educación propenden también a la realización de un ideal de lo humanoque se fija desde fuera -heterónomo- y, por tanto, requieren una cierta disciplina, que no parece factible sin alguna forma de coacción, por sublimada que se presente.
Pues bien, con la modernidad ilustrada surge una nueva idea del hombre que rompe con la antropología que acabamos de describir. René Descartes inicia la modernidad, en lo que a la filosofia se refiere, con el principio de "noaceptar nada como verdadero, antes de haber obtenido la evidencia de que es así". La evidencia, como criterio de verdad, conlleva establecer el conocimiento matemático como modelo de conocimiento, preeminencia que adquiere toda su relevancia desde la intuición de que las matemáticas serían, como ensalzó Galileo, el lenguaje propio de la naturaleza. Las matemáticas proporcionan así, no sólo el criteriode verdad, que es la evidencia, sino también el método para indagarla, la argumentación racional more geométrico.
Pese a la revolución que supone la filosofía cartesiana, participa, sin embargo, de la antropología tradicional, al descubrir en el cogito, es decir, en la inmensidad del pensamiento racional, la realidad divina. El ser humano consta así de dos sustancias, la corporal -res extensa-que como todos los cuerpos, y demás objetos materiales, se rige por las leyes de la mecánica, y la espiritual -res cogitans que a la manera tradicional todavía se concibe como receptáculo de la divinidad.
Este dualismo constitutivo de lo humano se corresponde con el que subyace en la metafísica tradicional, que distingue entre un mundo fenoménico, meramente aparencial, que caracteriza el cambio...
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