Apocalineas

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APOCALINEAS
 

EL GATO EN EL ESPACIO

 
Ella me lo sugirió y entonces decidimos hacer la experiencia. Antes de eso pasamos mucho tiempo en extensas discusiones para las cuales en aquella época nos faltaban conceptos que hoy cómodamente poseemos. Sabemos qué es una turbina, hablamos de fuentes no convencionales de energía, ecogranjas, todo eso.

Por aquel entonces apenas manejábamosalgunas ideas básicas tradicionales, más bien aristotélicas, acerca del mundo. Sabíamos, claro, que las cosas se caían ¡y cómo! Y siempre ocurría de arriba hacia abajo y nadie se preguntaba demasiado por qué, ya que siempre había sido así y estaba en la esencia de las cosas, el caerse. Sólo el duro y familiar suelo era completamente capaz de sostener con solvencia cosas y gentes.

Los astros eran algoaparte, también se sabía: giraban en torno al mundo y no caían casi nunca, igual que las nubes, los insectos y los pájaros. Lo de las nubes e insectos estaba bastante claro: eran seres livianos y volátiles como los vapores.

Los pájaros eran ya un desafío, sus grandes alas en movimiento los suspendían en el aire, y los hombres, desde antiguo, especulaban con construirse unas alas iguales eintentarlo; pero en aquellos tiempos nadie hacía nada que no figurara ya en los viejos códices, más allá de discutir a media voz en las tertulias de los salones de los castillos o en la intimidad de los conventos.

El viejo saber popular siempre se filtró insidiosamente aún en los claustros más recoletos y había algunas verdades conocidas y aceptadas aunque Aristóteles no se hubiera referido a ellasni se mencionaran en las Escrituras. La tradición oral también era respetada y los padrecitos de la Santa Madre se mostraron benévolos y permisivos con muchas de esas verdades.

Todo el mundo sabía por entonces que los gatos (aún antes de haberse ganado su merecida fama de aliados del Maligno) se los arrojara como se los arrojara, siempre caerían sobre sus patas. Aunque luego se dijo que estoera en sí un indicio de su alianza satánica, mucho más tarde el Renacimiento los reivindicó como creaturas de la naturaleza y este apotegma fue enunciado con fuerza de ley y, si no me equivoco, incorporado tardíamente a las Leyes de Newton: “Todo gato, arrojado desde cierta altura a partir de posiciones cualesquiera e independientemente de su masa y su velocidad inicial, alcanzará el suelo sobresus cuatro patas” (la ley nada dice acerca del estado final de las citadas patas a partir de alturas de más de quince pies, cuestión que a la ciencia no le incumbe).

Pero esto fue mucho después. Lo de la tostada, en cambio, aunque popular entre la población, sobre todo en la parte oeste de la costa bretona, no alcanzó el estatus científico de la Ley del Gato, y no por menos verídico, quizásporque gatos hubo siempre y siempre los rodeó el misterio, en cambio no todos cultivaron el arte de la tostada con manteca y mermelada.

Pero la ley pudo haberse enunciado en forma similar (y así lo aceptaron siempre los eruditos que escribieron luego sobre el tema): “Toda tostada untada con mantequilla y/o mermelada (o sustancia de similar naturaleza), cuando cayere al suelo desde cierta altura, lohabrá de hacer siempre sobre el lado untado”

Tampoco Aristóteles habló sobre esto y mucho menos se le hubiera ocurrido combinar ambas leyes. Pero el avance de la Ciencia es inexorable y algún día iba a ocurrir. No sé si sólo fue idea de ella o hubo quienes lo sugirieran antes, lo cierto es que en esa noche de confidencias, luego que el champagne encendiera nuestros espíritus, susurró la idea enmi oído, casi como un desafío procaz.

Yo me sonrojé largamente, pero no pude dejar de pensar en ello y desde entonces la idea me desveló. Tal vez otros estudiosos de la edad oscura habrían sido perturbados por la misma discusión, pero no era aquella una época en que fuera bien visto experimentar, de modo que hubimos de esperar a que finalizara el Renacimiento y mucho más, hasta contar con la...
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