Arte y fascismo (100 años de futurismo)

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Arte y fascismo
(100 años de futurismo)

Jorge Jiménez

“Queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las grandes ideas que matan, y el menosprecio por la mujer… Queremos destruir los museos y las bibliotecas, combatir el moralismo, el feminismo y todas las cobardías oportunistas y utilitarias.”

Loanterior, lo leyeron los parisinos en Le Figaro en la edición sabatina del 20 de febrero de 1909. Bajo el título de “Le Futurisme”, se publicaba así el primer manifiesto de las vanguardias estéticas del siglo XX, firmado por un italiano de nombre Filippo Tommaso Marinetti, nacido en la ciudad egipcia de Alejandría en 1876, donde su acaudalado padre ejercía la abogacía. Allí iniciaría sus estudios, losque terminaría en Génova y París, quien comenzara su carrera literaria como poeta simbolista, publicando algunos trabajos de juventud e incluso recibiendo algunos galardones.

En torno a Marinetti se encontraba un grupo de artistas, algunos de los cuales ya residían en París buscando, como muchos otros, el impulso creativo que se vivía en barrios como Montmartre o Montparnasse —hogar deimpresionistas, simbolistas y cubistas. Giacomo Balla, Carlo Carrà, Gino Severini y Luigi Russolo, formaron el núcleo fundacional del futurismo. Al primer manifiesto le seguirían pronto algunos otros que se pronunciarían sobre la pintura, la escultura, el cine, la música, además de temas más específicamente políticos. Sin embargo, las ideas futuristas mantienen una coherencia con la sensibilidad de laderecha, plenamente expresada en el primer manifiesto, en la que destacan su misantropía, misoginia, belicismo, y un culto positivista a la ciencia y tecnología, que posteriormente facilitaría su adhesión al fascismo de Mussolini, durante los años veinte.

Las relaciones entre arte y política siempre han sido complejas. Lo cierto es que no hay expresión artística que carezca, directa oindirectamente, de una dimensión política. En el caso de las vanguardias por primera vez se legitima la figura del artista como activista político y contracultural: futuristas, dadás o surrealistas, todos entendieron su praxis como una fusión de arte y política, de arte y vida cotidiana —aunque no se pueda reducir el arte a lo político de manera radical. La política totalitaria del período de entreguerras,recurrió a la utilización de los artistas oficiales, reduciendo su arte a mera propaganda para los intereses tanto de los regímenes nazi-fascistas como estalinista. Los futuristas, al igual que los estridentistas mexicanos[1], constituyen las únicas dos vanguardias que gozaron de un cierto poder y reconocimiento político, lo que propició que los primeros capitularan ante un régimen que pronto abandonóla iconoclasia para iniciar una restauración de la tradición en nombre del fascismo y extirpar así la inestabilidad que imponía la experimentación y agitación vanguardista.

De forma tal que lo expresado en los manifiestos futuristas será de mucha utilidad para todo el período de ascenso del fascismo —período dominado por la agitación y la violencia criminal de las bandas fascistas, lasllamadas camisas negras. Cuando Mussolini toma el poder, después de la marcha sobre Roma en 1922, Marinetti y los futuristas, se integraron al frente cultural fascista, el Novecento (Sironi, Bucci, Funi, Morandi), fundado por la Sarfatti, amante del duce. Se trataba de un grupo de artistas que, siguiendo a los primeros renacentistas (Giotto, Ucello, Massacio), retornaron a lo figurativo, cultivando todoaquello de lo que, paradójicamente, renegaron los futuristas (la naturaleza muerta, el retrato, el desnudo, etc.), tratando de conformar un lenguaje neoclásico (culto a la antigua Roma), frío y mesurado, contrario al espíritu de ruptura vanguardista. Con lo cual, buena parte de la innovación y aporte artístico del futurismo se pierde, convirtiéndose en un simple apéndice propagandístico del...
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