Atrapados En La Doble Helice
James Dewey Watson nació para ser brillante. Había sido un "niño prodigio" en un programa de radio durante la guerra y había ingresado en la Universidad de Chicago a la edad de quince años. Obtuvo su título en 1946 y se quedó un año más para tomar clases de zoología. En 1947 llegó a la Escuela de graduados de la Universidad de Indiana, donde se encontraba Herman Muller, que había sido recientemente galardonado con el Nobel por su trabajo sobre las mutaciones inducidas por los rayos X. Watson conoció a Max Delbrück y Salvador Luria, quienes estudiaban los virus bacteriófagos en Nueva York, Luria le convenció para realizar un proyecto de investigación sobre los efectos de los rayos X sobre los fagos y, en mayo de 1950, a la edad de 22 años, Watson completó su doctorado. Después de unas seis semanas en Nueva York, partió hacia Europa.
Tras una breve y decepcionante estancia en Copenhague, con Herman Kalckar, Watson conoció en un congreso a Maurice Wilkins, quien estaba intentando discernir la estructura molecular del ADN en el King's College de Londres, utilizando la técnica de difracción de rayos X que había sido rutinariamente utilizada desde principios de siglo para averiguar la estructura interna de los cristales de pequeños compuestos inorgánicos. Watson fue incapaz de conseguir una invitación para ir a trabajar con Wilkins. En cambio, gracias a los esfuerzos de Luria, consiguió unirse al grupo de Max Perutz en el laboratorio Cavendish, en la Universidad de Cambridge, cerca del King's College. A la sazón, el grupo de Perutz había conseguido recientemente discernir la primera estructura tridimensional de una proteína, la hemoglobina, mediante difracción de rayos X. Además, el laboratorio Cavendish estaba por aquella época dirigido por Sir Lawrence Bragg, uno de los inventores de la cristalografía de rayos X. Todos los augurios parecían confluir en un único punto, aún lejano en el horizonte.
...
Ver Todo el Ensayo