Azoteas verdes

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  • Publicado : 10 de junio de 2009
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Una encumbrada idea comienza a florecer en ciudades de todo el mundo, donde hectáreas de potenciales espacios verdes se extienden en las alturas.

Las ventanas de estas tradicionales casas adosadas londinenses solían dar hacia una vieja fábrica de embutidos. Ahora, los residentes gozan de la vista del prado de flores silvestres que crecen encima del flamante hogar del arquitecto Justin Bere.El aislamiento que proporciona el techo verde da mayor eficiencia energética a la casa de Bere, que funciona con energía solar.
Foto de Diane Cook y Len Jenshel
Si los edificios emergieran repentinamente del suelo, cual champiñones, los techos estarían cubiertos con una capa de tierra y plantas.
Y claro está que la humanidad no construye así. Sería tentador afirmar que el paisaje de los tejadosde cualquier ciudad del planeta es un desierto artificial pero, de hecho, el desierto es un hábitat viviente. La verdad es mucho más cruda. El paisaje de los techos urbanos es un espacio yermo de superficies bituminosas, violentos contrastes de temperatura, feroces vientos y rechazo al agua.
Sin embargo, sal por una escotilla al tejado de la Biblioteca Pública de Vancouver, en Library Square (anueve pisos de altura sobre el centro de la ciudad), y en vez de un páramo asfaltado encontrarás una pradera con sinuosas franjas de festuca cruzando el techo, sembradas no en jardineras o contenedores sino en una mezcla especial de tierra sobre el techo. Un pastizal en el cielo. A nivel de la calle, el jardín de 1 850 metros cuadrados, concebido en 1995 por la arquitecta paisajista Cornelia H.Oberlander, habría sido de por sí bastante impresionante, pero su emplazamiento en las alturas de Vancouver causa un efecto casi desorientador. Cuando subimos a los tejados de una ciudad suele ser para admirar el paisaje, pero en lo alto de la biblioteca me asalta la sensación de que estoy parado en el paisaje, en un inesperado claro de hierbas verdes, azules y pardas en el corazón de una selva devidrio, acero y concreto.
Los techos verdes no son novedad. Eran ya muy comunes en las casas engramadas de la pradera estadounidense y todavía podemos verlos en cabañas y cobertizos de madera del norte de Europa. No obstante, en las últimas décadas arquitectos, constructores y planificadores urbanos del mundo entero han empezado a recurrir a las azoteas verdes no por su belleza, sino por supracticidad y capacidad para mitigar los extremos ambientales que imperan en los techos convencionales.
En el otro extremo de la ciudad, el techo del Centro de Convenciones de Vancouver empieza a cobrar vida mientras enfrente, al otro lado de la calle, se encuentra el jardín de un chef en la azotea del Hotel Fairmont Waterfront. Entre tanto, en otro rincón de la ciudad, comienzan a sembrar los techosverdes de la villa olímpica construida para los juegos de invierno de 2010. Visitar un techo verde de Vancouver (o de Chicago, Stuttgart, Singapur o Tokio) nos permite echar un vistazo a todas las posibles diferencias de paisaje en los tejados urbanos y cuestionar por qué no hemos construido siempre de esa manera.
La tecnología es sólo parte de la respuesta. Las modernas membranas impermeablesahora permiten diseñar sistemas de techos verdes que atrapan agua para irrigación, facilitan el drenaje, soportan el medio de cultivo y resisten la invasión de las raíces. Algunos lugares, como Portland, Oregon, ofrecen incentivos (por ejemplo, reducción de cuotas) para que los constructores utilicen tejados vivos; otros (Alemania, Suiza y Austria, por mencionar algunos) han emitido decretos parainstalarlos en todos los techos de pendiente adecuada.
Otro factor que impulsa la diseminación de las azoteas verdes es nuestra cambiante percepción de la ciudad. Ya no se considera conveniente, práctico o siquiera ético que concibamos una urbe como la antítesis de la naturaleza. El descubrimiento de nuevos métodos para “naturalizar” las ciudades, a la vez que la naturaleza misma se vuelve más...
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