Bari psicótico de samuel kuchle

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  • Publicado : 2 de mayo de 2011
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Los cascabeles tintineaban. Puestos en las cuatro puntas del gorro, dos de ellas de color blanco y las dos restantes de color negro. El gorro cubría el cabello castaño de su portador, un bufón de personalidad alegre que vestía un atuendo constituido por dos cuadros diagonales de color negro y otros dos de color blanco.
La vida era un juego para él, una vida en la cual abundaban las bromasy las risas. Bailaba alegremente al ritmo de la música mientras todos le observaban.
En la enorme sala se encontraban cien personas, entre ellas el rey Alexander III junto a sus guardias. También hacían acto de presencia los tenientes, marineros, comandantes, héroes de guerra e incluían también a viajeros y representantes de otras ciudades cercanas.
Bari el bufón real, se sentíaimportante, su vida era alegrar la de su rey. Ser como su guardia, un guardia que alejaba los malos sentimientos del corazón noble y lo mantenía joven mediante las risas.
-¿Qué es lo primero que pide un enano al entrar en una taberna?- preguntó sin obtener respuesta, puesto que era uno de sus chistes que siempre hacían reír a todos a pesar de lo ofensivo que era para los enanos. -Una silla alta-contestó.
Las risas no hicieron eco a su chiste en esta ocasión; por primera vez pareciera que todos se habían sentido ofendidos. La única risa que se había escuchado era la suya propia, una risa molesta que sonaba fuertemente contra las paredes del castillo. Todos mostraron muecas de repulsión. Bari comenzó a sentir las miradas de todos, penetrantes como lanzas.
La música se habíadetenido frente a la risotada y el mal chiste de Bari. El bufón miraba atento a cada uno de los presentes, ¡le cortarían la cabeza! Todos podían hacerlo sin el menor esfuerzo pero se quedaban ahí sentados mirándolo con odio.
Alguien se levantó de su silla, era un enano. Poseía fuertes músculos y una barba rubia bastante larga, y empuñando su hacha se subió a la mesa.
-Perdónenme señoresmíos- decía Bari –no era mi intención hacerles pasar un mal rato.
El enano apretó con ambas manos el mango del hacha pero antes que hiciera algo el rey habló.
-Sáquenlo- se oyó decir.
Los guardias sacaron a Bari, la cena continuó luego de una disculpa por la ineptitud del bufón y pidió que le cortaran la cabeza al blasfemo bromista.
Y accidentalmente los guardias no habíanescuchado la orden de decapitación.
Bari, tirado cerca de una de las entradas hacia las alcantarillas se sobaba la cabeza, y haciendo una mueca de amargura se levantó. Miró hacia el castillo, las ideas se formulaban, sus ojos que siempre habían visto la vida con luz y risas, ahora se tornaba en oscuridad y silencio… en humillación.
Era de noche, las nubes oscuras se miraban lejos de laciudad, la cual tenía un cielo lleno de estrellas. Bari caminaba lentamente con cautela, apoyándose en su bastón que le llegaba hasta su cabeza, el cual estaba adornado con una calavera que poseía un gorro parecido al suyo. Miró a todos los lados donde se asomaba la oscuridad, rogando porque un asesino no le matara o un ladrón le birlara la ropa. Se repetía a si mismo “solo ha sido un mal día” yluego decía mentalmente “Una silla alta” ¿Cómo podía haberle ofendido al enano aquel chiste que tanto había estado usando Bari en sus actuaciones?
Retornó de sus pensamientos, había recorrido dos tercios de camino hacia su hogar cuando notó la forma en que brillaba una llama de un farol. Amenazante…; Dominada para no amenazar las vidas de los demás. Para Bari la llama ardía de una formaanormal, como si intentara explicarle algún mensaje… Solo ha sido un mal día, se repitió.
Alzó la vista hacia el pavimento, solo un par de casas más y estaría resguardado en su hogar, aquel hogar de risas, de felicidad pura que jamás cesaba. Vería el rostro de su hijo y eso bastaría para volverlo todo a la normalidad.
Su mano tocó el picaporte, abrió la pesada puerta y un aire frío le...
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