Bartleby y eladio linacero: la poética de la negación en melville y onetti

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Máster Oficial Universitario de Literatura General y Comparada
Universidad de Sevilla

Bartleby y Eladio Linacero:
La poética de la negación en Melville y Onetti.

Alumno: Pedro Álvarez Molina
DNI: 28485941G
Asignatura: Métodos y problemas de la literatura comparada
Profesor: José Manuel Begines Hormigo

Introducción.-

…Sólo acostados se puede pensar en la eternidad.
En cuanto unose recuesta, el tiempo deja de fluir y de tener importancia.
La historia es el producto de una raza en pie.

E.M Ciorán, Del inconveniente de haber nacido

Dentro del bagaje particular, del canon propio, dos obras que me han provocado el mismo tipo de sensaciones y reflexiones son Bartleby el escribiente(1852), de Herman Melville y El Pozo(1939), de Juan Carlos Onetti. Un estudio deauténtica Literatura Comparada pretendería argumentar teorética y, por tanto, objetivamente la relación de semejanzas hematológicas, estilísticas y conceptuales de ambas obras a partir de la experiencia subjetiva del hecho literario. Se trata de dos excepcionales cuentos o novelas cortas separadas por casi un siglo y un continente, que, no obstante comparten una terrible y desoladora tesis odeclaración final: la imposibilidad de escapar de la “noche eterna”, ningún acto humano tiene sentido, pues.

Bartleby se constituye en el arquetipo, en el primer héroe de la literatura contemporánea: Mersault, Holden Caufield, Gregor Samsa[1], Vladimir, Chinaski…todos ellos son reflejos especulares del escribiente y su negación a participar de una vida organizada por otros y carente de sentido, portanto. La letanía paralizante, la salmodia “Preferíría no hacerlo” acompaña a cada uno de los epígonos del protagonista de la obra de Melville, especialmente a Eladio Linacero que parece haber hecho suya completamente la leyenda que se emplea contra toda posibilidad de acción, de creación frente a la nada. “Todo es inútil y hay que tener el valor de no usar pretextos” defiende Eladio, casi alfinal de su relato. Es decir, Onetti verbaliza, nos muestra aquello que en Bartleby está sugerido, evocado pero no afirmado nítidamente, ya que el escribiente no tiene apenas voz, más allá de lo que el abogado-narrador nos ilumina.
En este punto es interesante destacar que si bien autores como Camus declararon abiertamente su deuda con el gran novelista norteamericano, en Onetti ésta se da demanera indirecta, pues cita como sus principales influencias a Faulkner y Hemingway, es decir, a dos de los más destacados hijos literarios de Melville.
Una de las posibles lecturas que sirve de nexo entre ambos relatos, y que se nos muestra muy subrepticiamente en el texto es el tema de la desconfianza en el papel de la literatura como última redención del ser humano. Reconocida como la últimade las posibilidades de escape, Melville y Onetti también abjuran de la escritura como tabla de salvación, como donante de sentido frente al absurdo de la existencia. No es casualidad que Melville elija la profesión de escribiente para su protagonista. No se trata de un escritor, sino de un mero pasante, un copista de copista, algo que colmata la paciencia y la dignidad vital de Bartleby. El mismoabogado, al comienzo del cuento nos alerta del insustituible hueco que se ha producido el mundo de las letras con el fenecimiento de Bartleby: “No creo que existan materiales para una biografía completa y satisfactoria de este hombre. Lo que es una pérdida irreparable para la literatura” o como expresa Giorgio Agamben: “Esta es la constelación filosófica a la que pertenece Bartleby, elescribiente. Como escriba que ha dejado de escribir es la figura extrema de la nada de la que procede toda creación, y al mismo tiempo, la más implacable reivindicación de nada como potencia pura y absoluta. El escribiente se ha convertido en la tablilla de escribir, ya no es nada más que la hoja de papel en blanco”. Y, abundando en la cuestión, José Luis Pardo indica “…el abogado, que al escribir...
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