Biografía de ary paruma

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AUTOBIOGRAFÍA
POR
ARY FABIÁN PARUMA VELASCO.
MAESTRANTE EN EDUCACIÓN DESDE LA DIVERSIDAD
UNIVERSIDAD DE MANIZALES
Vine al mundo no por casualidad, quizá es lo que debo decir primero.
Corría el año 1983. Al nacer habían pasado tan sólo 5 semanas desde que la tierra le había recordado a los hombres su infinito poder y su ser indomable. El 31 de marzo, Jueves Santo, Popayán, mi ciudad natal,tierra de presidentes y sabios, había sido semidestruida por un terremoto que cambió su historia…¡Y tal vez la mía…no sé!
Por esas casualidades de la vida, vi la luz a las 5 semanas de la tragedia, siendo el día 5 del mes 5.
Al ser fruto del verdadero amor, llené el hogar de mis padres de felicidad sin medidas, escogiendo para mí, como nombre, el de ARY FABIÁN PARUMA VELASCO. Recibí de mi madreamor, ternura y protección inigualables y mi viejo me tomó como símbolo de esperanza y fortaleza para resurgir triunfante y victorioso de tan lamentable azote de la naturaleza.
De mi niñez podría escribir interminables cuartillas, pero mi limitaré a rememorar algunas cosas que se fijaron en mi para siempre. Recuerdo mi primer día de Kinder. Mi madre, necesitada del trabajo, debió enviarme muyniño al Jardín. El primer día lloré tanto por su separación, que el profesor, desesperado e irritado por mi llanto, no vio otra solución que la de llevarme a casa de mi abuela paterna, quien vivía muy cerca, desconociendo que las relaciones con una tía que allí habitaba no eran las mejores. Con los días, al negarme a regresar al colegio, mis padres optaron por convencerme de la mejor manera: poníanen mi maletín una rica lonchera, la cual podría consumir siempre y cuando estuviera allá…¡excelente estrategia pues desde aquel entonces no he parado de comer!
Otra cosa que me motivó a seguir en el colegio, fue esa facilidad para hacer amigos, lo que me hacía olvidar del gran bigote de mi profesor y del inmenso y reluciente anillo que adornaba el dedo del corazón de su mano derecha…y con el cual“acariciaba” diariamente nuestras tiernas cabezas. Esas “caricias” habían hecho de nosotros niños tristes, temerosos, apáticos, sin curiosidad alguna.
Cierto día estando en casa, mi padre preocupado por el cambio radical que había dado, logró que le contara la verdad: los castigos del profesor eran la causa. Las casualidades de la vida hicieron que el profesor pasara frente a mi casa. Papá no dudóun minuto en increparlo y descargarle un bofetón que tiñó su rostro de sangre. El profesor practicaba el dicho aquel que “la letra con sangre entra”…¡A él también el cambio de actitud le entró con sangre! Al reconocer el profesor su error, mi padre le prestó su pañuelo para que limpiara su rostro. Pero el daño estaba hecho y por primera vez pedí que me cambiaran de profesor mas no de colegio.Fui criado observando las más estrictas normas de la iglesia católica, lo que incluía no faltar los domingos a la Santa Misa. Claro que con el paso de los años mis creencias fueron cambiando, yo diría que radicalmente, tanto así que llegué a practicar el gnosticismo.
En la primaria fui un estudiante sobresaliente. El gusto por las matemáticas y la lectura, este último inculcado por mi padre, y mifacilidad de expresión permitieron que me destacara en la escuela. Claro está que, de vez en cuando, recibía uno que otro tironazo en las patillas, como castigo propinado por el coordinador dada mi extrema inclinación al fútbol y a la lleva. No olvido tampoco las largas formaciones bajo el candente sol y las “despiojadas” bajo sus rayos. Después comprendí que bajo el sol era más fácil ver talesbichitos.
La represión brutal y dolorosa regresó en el grado 5°. El profesor del curso no toleraba el más mínimo error en matemáticas, ni la más insignificante falta de disciplina. No sobra decir que volvieron a mí los irresistibles deseos de no volver jamás a la escuela, pero, al fin y al cabo, la terminé.
En ese año de tormento, aparte de mi ilusión por pasar rápido a sexto, mi refugio fue...
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