Biografía no autorizada de james bond

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JAMES BOND
La biografía
autorizada de 007

(JAMES BOND
The Authorized
Biography of 007)

Una Biografía ficticia
por John Pearson

Copyright (c) 1973
by John Pearson and
Glidrose Publications Ltd.
Todos los derechos de este libro pertenecen a John Pearson y Glidrose Publications Ltd.

Índice:

1. "Le presento al Comandante Bond" 3
2. La juventud de un espía 14
3. LesSensations Fortes 26
4. Lector Luminoso 35
5. Víspera de Juegos de Guerra 48
6. La Guerra de Bond 59
7. Escándalo 83
8. Nace 007 96
9. Casino 111
10. Vendetta 119
11. Superbond 129
12. Bond Cocu 138
13. La Vida Suave 145
14. La Verdad sobre M. 160
15. "El cabrón se ha ido" 171

1. "Le presento al Comandante Bond"

Me gusta pensar que el avión era la idea de una broma que tenía Urquhart.Es el único de ellos que tiene sentido de humor (a veces debe haberlo encontrado inconveniente en aquella gris morgue edificada en Regent's Park donde todos ellos todavía trabajan[1]) y, ya que él reservó los billetes cuando hizo los arreglos para mi viaje, debía conocer el avión. Dejé Kennedy a las 4 p.m. hacia las islas Bermudas. Lo que Urquhart olvidó decirme fue que este era uno especial paraviajes de novios, abarrotado de recién casados con paquetes de lunas de miel al sol.
Hay algo curiosamente perturbador en juntarse con jóvenes americanos en masse[2]. Ya había tenido una espera de dos horas en Kennedy desde Londres, durante un helado sábado de enero con la auténtica cellisca de Nueva York soplando contra las ventanas de la sala de tránsito. Ahora, durante tres horas más tenía quecompartir este vuelo nupcial dando compasivas excusas. Las rosas, el champagne californiano, no eran lo mío.

"Bienvenidos a bordo; este es el soleado especial, amigos. Para todos ustedes que acaban de comenzar juntos la mayor aventura de sus vidas, felicitaciones de su capitán, tripulación y la PanAm, la aerolínea más experimentada del mundo."

Risas corteses. Algunos optimistasaplaudieron. Y en mi solitario asiento de pasillo yo comenzaba a preocuparme por mi aventura.
¿Dónde se detendría el sentido del humor del viejo Urquhart?
Entre la ventanilla y yo se sentaba una agradable joven pareja, convenientemente absortos el uno en el otro. Ella vestía de rosa, él de gris oscuro. Ninguno de ellos habló. Su silencio era casi perturbador, casi como desaprobando mi, por así decirlo,misión.
La cena fue servida -una comida de aerolínea en bandeja de plástico con cuatro huecos, un triunfo de empaquetamiento de la era espacial- y, mientras masticaba mi Pollo Maryland, crujiente sobre mis solitarias Krispee Krackers, mi angst[3] se volvía intensa. Extrañamente, hasta este momento no me había preocupado sobre mi llegada a las islas Bermudas. Urquhart había dicho que se cuidaríande mí. "Están hechos todos los preparativos. Todo está arreglado, y, por lo que tengo entendido, lo hacen bastante bien." En Londres, palabras como estas habían sonado tranquilizadoras. Uno asiente y dice "vale". Ahora uno comienza a preguntarse.
Tomé una bebida, y luego otra y, mientras la gran cálida aeronave atronaba en su camino hacia los trópicos, intenté repasar en mi mente la sucesión deacontecimientos que me habían llevado allí.

* * *

Habían comenzado hacía casi dos años, después de que publicara mi "oficial" vida de Ian Fleming[4]. Fue un libro inusual por la tremenda avalancha de correspondencia que recibí: de japoneses interesados en la balística, bondófilos franceses adolescentes, suecos locos por los crímenes y post-graduados americanos que escribían sus tesis sobreel thriller moderno. Intenté responderles lo mejor que pude. Pero hubo una carta con la que había encontrado difícil tratar. Venía desde Viena de una mujer que firmaba como Maria Künzler.
Era una larga y ligeramente efusiva carta escrita con tinta púrpura y describía un invierno de preguerra pasado en la estación de esquí de Kitzbühel con Ian Fleming. En mi libro yo había despachado este...
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