Biografia de jose david guarin

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  • Publicado : 2 de septiembre de 2012
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JOSÉ DAVID GUARÍN
Cuando algún día se haga un estudio detenido y profundo de lo que representa en la literatura colombiana el grupo de escritores de «El Mosaico», se hallará, sin duda alguna, que ese grupo de escritores -no obstante que sólo dejó una obra que adolece del capital defecto de la improvisación y del muy explicable de la desigualdad- sentó las bases para una literatura auténticamentecolombiana y, en consecuencia, inconfundible.
Al leer hoy las obras en prosa y verso de los literatos de las últimas generaciones colombianas, y compararla con las obras en prosa y verso de Los literatos de las últimas generaciones de Venezuela, Chile, Méjico y las repúblicas del Plata, se saca sin esfuerzo una conclusión dolorosa: la literatura colombiana es la mejor de todas en lo que atañe alestilo y al lenguaje, pero carece casi en absoluto de espíritu nacional; las literaturas hispanoamericanas no tienen la elegancia y primores de la colombiana; pero se hallan rebosantes de alma nacional, perfumadas siempre con flores del propio terruño.
Para encontrar, pues, el alma de Colombia encerrada en una obra literaria, es menester (la novela antioqueña, José Joaquín Casas, José EustasioRivera, Daniel Samper Ortega y Tomás Rueda Vargas son excepciones a la regla general) retroceder a los tiempos en que José Caicedo Rojas pintaba en su «Don Alvaro» todo el encanto de la vida colonial; en que José Manuel Marroquín convertía un caballo moro en el alma misma de la sabana de Bogotá; en que Vergara y Vergara bordaba, alrededor de tres tazas, una historia completa de nuestras costumbres;en que Ricardo Silva arrancaba a las entrañas de su propia tierra figuras tan raizales como la del niño Agapito, o en que José David Guanín -para no alargar la enumeración- nos brindaba las costumbres y usos de toda una época en esa colección de acuarelas que se llama «Las tres semanas».
José David Guarín, a quien acabamos de nombrar, y que es uno de los más distinguidos costumbristas, vio laluz por vez primera en la población de Quetame, en nuestros Llanos orientales. Allí pasó su niñez y una gran parte de su adolescencia entregado casi por completo a las labores agrícolas. Vino luego a Bogotá, en donde sus aficiones literarias le llevaron bien pronto a ocupar un puesto en la tertulia de «El Mosaico», y, arrastrado como tantos otros por el torbellino de la política, fue nombrado paradesempeñar un cargo importante en el consulado de Nueva York, cargo que le dio ocasión recorrer gran parte del territorio de los Estados Unidos y aun del Canadá.
Cuando, después de algunos años de permanencia en la metrópoli norteamericana, regresó Guarín a Bogotá, traía entre su equipaje numerosísimas poesías que no tardaron en hacer las delicias de las damas bogotanas, aficionadas mucho en esetiempo a los versos, y más cuando los versos se hallaban animados por ese romanticismo delicado y suavísimo de Bécquer y de sus imitadores.
Los encantos, ya tradicionales de Amalia Luque, prendieron en el corazón de Guarín la hoguera de un amor desbordante, y a esa época de su vida corresponden algunas poesías suyas, poco conocidas, en las que desborda la pasión como un torrente. Doña Amalia, sinembargo, desdeñó a su pretendiente para contraer matrimonio con el genio prodigioso de «La Luna» y de «La Palma del desierto», y Guarín, decepcionado resolvió fijar su residencia en Duitama, en donde algún tiempo después se casó con doña Hersilia Rodríguez. La mala situación pecuniaria obligó a la pareja a buscar un sitio más propicio, y el matrimonio se radicó en breve en la ciudad deBucaramanga. en donde Guarín fundó un colegio de primera y segunda enseñanza, con admirable éxito pedagógico y fiscal.
Todo marchaba admirablemente para Guarín, cuando la muerte de su esposa le obligó a trasladarse nuevamente a la capital de la república. Llegó a ella en momentos en que el fervor costumbrista llegaba a su apogeo, y como «El Mosaico» no existía ya, fundó y sostuvo la revista «El Hogar»,...
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