Biografia de nash

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  • Publicado : 19 de noviembre de 2011
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Van a premiar a un loco; sólo cumplo con avisarles. Así responde un anciano John Forbes Nash a uno de los académicos que intenta conocer algo más de su gran carrera educativa. ¿Demente, y en una universidad? Es así. La esquizofrenia permite reconocer los comportamientos que salen de la barrera de lo común, al punto de tener plena conciencia de que éstos son aplacados, en gran medida, gracias alos medicamentos. Está claro que cuesta; el matemático lo sabe muy bien. Su incorporación a la Universidad de Princeton, durante su juventud, supone tener los cinco sentidos puestos en un único objetivo: validar la prestigiosa beca Carnegie, por medio de un proyecto que sea útil, distinto a todo lo ya existente. El compañero de habitación también conoce el gran esfuerzo que significa estudiar paraconvertirse en un hombre que le sirva al Estado, que salga de los simples cánones. Lo otro también radica en el resto de la generación que pasa los días universitarios en el período anterior al logro que catapultará a la fama al protagonista. De todos modos, la cuestión importante está ligada con este punto, ya que Nash podría ser mirado de la misma forma que cientos de profesionales que hanconseguido añadir su nombre a una lista de laureados. Si el lector examina con regularidad estas líneas, podrá darse cuenta que se habla de dos aspectos; uno, mostrar una tesis sin precedentes; y, dos, salir, aunque sea por algunos momentos, de la enfermedad mental. Sylvia Nasar se adelantó a todos nosotros, por cierto. La escritora estadounidense supuso que narrar la historia de un hombre que, pese alas dificultades, consiguió posicionar sus ideas en diferentes campos de la investigación, y, por ello, obtener el aprecio de sus pares, supera los tradicionales esquemas en donde la superación de las adversidades recién se acciona cuando aparece una especie de iluminación, o “acto que marca la vida”. Tal vez la rubia que aparece en el bar universitario podría ingresar en esa categoría, al ser elpunto de partida del postulado matemático-económico que trascendería las paredes de Princeton para instalarse en la biología, la astronomía y las ciencias sociales. Un espacio olvidado por Adam Smith, padre de la economía moderna, hace que la confundida al tiempo que hábil mente del joven estudiante permita indicar que ahí está la clave de los futuros negocios; nada de “manos invisibles”, nada deacciones externas; es el propio ser humano quien decide la forma en que conseguirá sus fines, a través de aquello que podría ser menos grandioso, pero que sin embargo es más seguro. Es el “Equilibrio de Nash”. Ahora corresponde al cine mostrar la prolijidad, la fuerza con que el personaje ingresa al Instituto Tecnológico de Massachussets, defiende al Gobierno de los Estados Unidos en una inminenteataque soviético, acepta estar enfermo, se enamora, se casa, se apoya en su matrimonio y sigue sosteniendo la vida que hasta ese entonces había afirmado su noción de humano. Aquí vemos a un Russell Crowe potente, que reafirma las críticas positivas tras su actuación en “Gladiador”. Si Ron Howard, el director, necesita seriedad, la tiene; si un estado de inocencia en las escrituras con tiza de losventanales universitarios, deben efectuarse con tranquilidad, nadie apura, ahí está Crowe, consciente de que cada escena, primer plano, gesto, tendrá que llevar parte de su propia vida; porque, al final, en eso se transforma un artista cinematográfico, en su personaje, en el desdoblamiento obligatorio. Aquellos que hemos conocido muy de cerca lo que es estar tirado en el suelo para luegolevantarse, y construir todo de nuevo; seguimos los pasos de un auditorio dispuesto a ignorar que a quien se está premiando haya imaginado, siga imaginando seres, sucesos, o diga estar incapacitado para recibir tamaña recompensa. Lo esencial es que su contribución es mayor que cualquier otro aspecto. Hay que ser maduros; hay que levantarse de los asientos para aplaudir. El Premio Nobel es tan sólo un...
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