Brida, paulo cohelo

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  • Publicado : 30 de marzo de 2011
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Quiero recordarte una cosa, antes de la primera lección -dijo-. Cuando alguien encuentra su camino, no puede tener miedo. Tiene que tener el coraje suficiente para dar pasos errados. Las decepciones; las derrotas, el desánimo, son herramientas que Dios utiliza para mostrar el camino.

Y a pesar de quedar insatisfecha consigo misma, algunas veces le era imposible ir más allá de sus propioslímites.

Él me dijo que el camino de la sabiduría es no tener miedo de errar.

Ir tras de lo que creo -no había otra respuesta. Vivía corriendo tras de lo que creía. El problema es que cada día creía en una cosa diferente.

En verdad, si el Anima Mundi se limitara a dividirse, estaría creciendo pero también quedándose cada vez más débil. Por eso, así como nos dividimos, también nosreencontramos. Y este reencuentro se llama Amor. Porque cuando un alma se divide, siempre se divide en una parte masculina y una femenina.

En cada vida tenemos una misteriosa obligación de reencontrar, por lo menos, una de esas Otras Partes. El Amor Mayor, que las separó, se pone contento con el Amor que las vuelve a unir.

Corriendo el riesgo del fracaso, de las decepciones, de las desilusiones, peronunca dejando de buscar el Amor. Quien no desista de la búsqueda, vencerá

-¿Podemos encontrar más de una Otra Parte en cada vida?
"Sí -pensó Wicca con cierta amargura-. Y cuando esto sucede, el corazón queda dividido y el resultado es dolor y sufrimiento. Sí, podemos encontrar tres o cuatro Otras Partes, porque somos muchos y estamos muy dispersos."

Pero, sobre todo, somos responsablespor reunir nuevamente, por lo menos una vez en cada encarnación, a la Otra Parte que con seguridad se cruzará en nuestro camino. Aunque sea por unos instantes siquiera, porque esos instantes traen un Amor tan intenso que justifica el resto de nuestros días

También podemos dejar que nuestra Otra Parte siga adelante, sin aceptarla o siquiera percibirla. Entonces necesitaremos más de una encarnaciónpara encontrarnos con ella. Y, por causa de nuestro egoísmo, seremos condenados al peor suplicio que inventamos para nosotros mismos: la soledad.

No importa si finge correr detrás de la sabiduría, del dinero o del poder. Cualquier cosa que él consiga va a estar incompleta si, al mismo tiempo, no consiguió encontrar a su Otra Parte.

La Virgen posee el poder del hombre y de la mujer. Estácondenada a la
Soledad; la Mártir posee el poder de aquellos a quienes el dolor y el sufrimiento no pueden causar daño. La Santa posee el coraje de aquellas para quienes Dar es la única manera de recibir. Son un pozo sin fondo, donde las personas beben sin parar.

No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significabaabandonar otros. Tenía una vida entera para vivir, y siempre pensaba que quizá se arrepintiera, en el futuro, de las cosas que quería hacer ahora.
"Tengo miedo de comprometerme", pensó. Quería recorrer todos los caminos posibles, e iba a acabar no recorriendo ninguno.
Ni siquiera en lo más importante de su vida, el amor, había conseguido ir hasta el final; después de la primera decepción,nunca más se entregó por completo. Temía el sufrimiento, la pérdida, la inevitable separación. Claro, estas cosas estaban siempre presentes en el camino del amor y la única manera de evitarlas era renunciando a recorrerlo. Para no sufrir, era preciso también no amar

Dios está en las palabras, no puedes decir “la última vez” porque tal vez realmente sea la última.
Sólo aceptando nuestros deseoses cómo podemos tener una idea de quiénes somos.

Lo que tú no entiendes es que las personas sufren, se buscan y se matan por amor, sin saber que están cumpliendo la misión divina de encontrar su Otra Parte.

Había siempre un riesgo, un único riesgo. Que una misma persona se cruzase con más de una Otra Parte en la misma encarnación.

Buscó y descubrió los nueve dones: la palabra de la...
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