Cabo de hornos

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  • Publicado : 30 de agosto de 2010
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Francisco Coloane
Cabo de Hornos

Las costas occidentales de la Tierra del Fuego se desgranan en numerosas islas, entre las cuales culebrean canales misteriosos que van a perderse allá en el fin del mundo, en "La Sepultura del Diablo".
Los marinos de todas las latitudes aseguran que allí, a una milla de ese trágico promontorio que apadrina el duelo constante de los dos océanos másgrandes del mundo, en el cabo de Hornos, el diablo está fondeado con un par de toneladas de cadenas, que él arrastra, haciendo crujir sus grilletes en el fondo del mar en las noches tempestuosas y horrendas, cuando las aguas y las oscuras sombras parecen subir y bajar del cielo a esos abismos.
Hasta hace pocos años, sólo se aventuraban por esas regiones audaces nutrieros y cazadores de lobos,gentes de distintas razas, hombres corajudos que tenían el corazón nada más que como otro puño cerrado.
Algunos de estos hombres han quedado engarzados para toda la vida en esas islas.
Otros, desconocidos, acorralados por el látigo del hambre que parece arrearlos de oriente a occidente, llegan de tarde en tarde a esas tierras inhospitalarias, donde pronto el viento y la nieve les machetean el alma,dejándoles sólo los filos con dureza de carámbano.
Al final de los canales existe un lugar de tenebroso renombre: el presidio de Ushuaia. De las sangrientas evasiones de presidiarios también han quedado regados por las islas, entre los indios a veces, hombres que han conquistado su libertad a tiro limpio y que no podrán asomar la cabeza por donde haya una luz de justicia.
Nada debe extrañar alhombre de esas tierras: que un barquichuelo se haga a la mar con cuatro marineros y regrese con tres; que un cúter haya desaparecido con toda su tripulación, etc. Nada debe extrañarle cuando las pieles y el oro son repartidos proporcionalmente entre los tripulante… Al final de esos canales, cercana al cabo de Hornos, está situada la isla Sunstar.
Los dos únicos habitantes de la isla, Jackie yPeter, están sentados en el umbral del rancho en un inacabable anochecer de diciembre. El rancho es una construcción de dos piezas formadas con troncos rústicos, sobre cuyo techo los líquenes y musgos verde-amarillentos crecen como una tiesa sonrisa de esa naturaleza agreste hacia el cielo que, cargado de desgracias, deja caer sus nieves durante la mayor parte del año.
Los cazadores dicen que sonhermanos, pero nadie sabe nada; ellos nunca lo han manifestado, como que no abren la boca sino para la violencia y para engullir.
Jackie tiene la faz impersonal y vaga de un recién nacido; de regular estatura, con un chispeante reflejo en los ojos sumidos en párpados sin pestañas, enrojecidos y tumefactos, parece a veces un gran feto o una foca rubia.
Peter es más interesante con sus rasgos dezorro, de felino hipócrita y cansado.
A primera vista tiene una actitud apacible, pero en la cabeza de estopa asoleada hay unos mechones turbios, más oscuros, que advierten, sin saberse por qué, de algo sórdido y agresivo que se esconde en esa aparente mansedumbre.
Comentan que tienen algunas libras esterlinas guardadas y que están juntando más para irse a sus tierras... ¿A qué tierras? ¿De dónde hanvenido?… Nadie sabe el origen de muchos hombres de esos lugares, nadie sabe a dónde van a ir a parar; si parecen emergidos de la tierra misma, de esas aguas raras y perdidas en el extremo del orbe.
Hablan una mezcla de español e inglés gutural. Su trato con los indios y la soledad les han hecho perder el don de hilvanar pensamientos y frases largas.
Son entrecortados en su decir y difíciles deentender para los hombres un poco más civilizados que bajan desde Magallanes a buscar las codiciadas pieles.
Después de haber comido un poco de pescado se han sentado en la puerta, a descansar, en medio de la tarde que va cayendo con los más extraños reflejos del crepúsculo austral.
Al frente, las aguas del canal están tranquilas y profundas; en el fondo de las ensenadas, circundadas de...
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