Camino a la santidad

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 10 (2396 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 22 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
|
LLAMADA UNIVERSAL A LA SANTIDAD |
“Porque ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación” (1Tes 4,3) |
|
OBJETIVO |

Tomar conciencia de que todos nosotros estamos llamados a la santidad y de que ésta no es un privilegio de unos pocos elegidos sino algo común y alcanzable para todos los bautizados. |
INTRODUCCIÓN |

Muy probablemente a lo largo de nuestra vida hayamosleído la vida de algún santo. Puede que hayamos visto películas de cine basadas en la vida de personas sobresalientes, como la madre Teresa de Calcuta, o los Papas Juan XXIII o Juan Pablo II. Y es seguro que no nos equivocaríamos si afirmásemos que en todos los casos anteriores se ha suscitado en nosotros una profunda admiración hacia ellos a la vez que un cierto sentido de vernos ante personas deotra categoría, otra dimensión muy superior a la nuestra. Pues bien, es lógico que podamos pensar así, pues es un sentimiento muy humano. Pero sería erróneo quedarnos ahí no profundizando en lo que supone realmente es la santidad para un cristiano.

Debemos partir de la base de que todos nosotros, por la gracia del bautismo, estamos llamados a la santidad. Sería erróneo pensar que yo no soydigno de alcanzarla. En el principio, en el Paraíso, el hombre vivía en comunión con Dios, en santidad. Este estado se rompe con el pecado. El hombre, creado en un estado de santidad, estaba destinado a ser plenamente divinizado por Dios en la gloria. Por la seducción del diablo quiso ser como Dios, pero sin Dios, antes que Dios y no según Dios (CEC 198). Pero la Encarnación del Verbo hace posiblenuestra restauración y el agua del bautismo vuelve a conferirnos esa plenitud. Al recibir el santo Bautismo que nos purifica, es tan pleno y tan completo el perdón que recibimos, que no nos queda absolutamente nada por borrar, sea de la falta original, sea de las faltas cometidas por nuestra propia voluntad… (CEC 978). Nos hace “verdaderos hijos de Dios y partícipes de la divina naturaleza, y, porlo mismo, realmente santos” (LG 40).

Sacerdotes, consagradas y consagrados, laicos, todos estamos llamados a la santidad y ninguno de nosotros debe caer en la falsa modestia de sentirse indigno de tal llamada. Debemos, pues, ponernos en camino lo antes posible si es que todavía no lo hemos hecho. Debemos procurar la unión cada vez más íntima con Cristo, si es que todavía no la estamosbuscando.

Esta unión la iremos alcanzando conforme Jesucristo ocupe el lugar central de nuestra vida. Esto se manifiesta en el amor a Dios y a los hermanos. Para que la caridad crezca es necesaria la oración, lugar íntimo de encuentro con Dios, que tiene como centro la meditación de la Palabra de Dios; No menos importante es la participación asidua en los sacramentos, de forma destacada lareconciliación y la eucaristía, el camino más común que debamos transitar hacia la santidad. Por otro lado no hemos de olvidar la abnegación, el sacrificio y el servicio como medios de purificar y dejar que el amor de Dios colme plenamente nuestro corazón. Así, nos invita el Concilio al ejercicio de todas las virtudes, destacando la caridad, “pues la caridad, como vínculo de perfección y plenitud de la ley,rige todos los medios de santificación, los informa y los conduce a su fin. De ahí que la caridad para con Dios y para con el prójimo sea el signo distintivo del verdadero discípulo de Cristo” (LG 42).

Este amor ha sido en ocasiones ofrecido de forma radical por hermanos nuestros. Son los mártires, cuyo amor llegó hasta la entrega de su vida. Y aunque la mayoría de nosotros no estemos llamadosa ese sacrificio, no debemos olvidarlo y debemos plantearnos de forma asidua hasta dónde estamos llevando nosotros nuestro amor por los demás.

El camino hacia la santidad no es un camino sencillo y no debemos olvidarnos de que pasa por la cruz. Olvidarlo sería engañarnos. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24) pero lejos de desanimarnos...
tracking img