Canasta de cuentos mexicanos- la tigresa

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 12 (2843 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 29 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
La tigresa

En cierto lugar del exuberante estado de Michoacán México, vivía una joven a la que la naturaleza, aquí especialmente buena y pródiga, le había ofrecido estos dones que pueden contribuir grandemente a la confianza en si misma y felicidad de una mujer. Y en verdad que era este un ser afortunado, pues poseía además una cuantiosa herencia que sus progenitores le habían dejado, unprospero negocio de talabartería, asó como tierras y propiedades que pasaron a manos de Luisa Bravo, su hija.

No era de sorprender, pues, que por su extraordinaria belleza y aun más por su considerable fortuna, fuera muy codiciada por los jóvenes de la localidad. Mientras tanto Luisa disfrutaba de la vida como mejor le gustaba. Amaba los caballos y era una experta amazona siempre dispuesta a jugarcarreras o a competir con cualquier persona que se atreviera a retarla.

A pesar de su mal genio los pretendientes revoloteaban a su alrededor, pero ninguno se arriesgaba a proponerle un compromiso formal antes de pensarlo detenidamente.

Se daba el caso de que Luisa no sólo poseía todos los defectos inherentes de las mujeres, sino que acumulaba algunos mas, sus padres la enviaron a unaescuela en la capital, y después a un colegio en los estados unidos.
Mientras estaba en el colegio si vanidad exagerada y ambición desmedida por superar a sus compañeras y ganar siempre los premios en todo, la sometían a ciertas disciplinas. Pero cuando llegaba de vacaciones a su casa, se desquitaba dando rienda suelta a su verdadera naturaleza

Con todo había en Luisa algunas cualidades queatenuaban un poco sus tremendas fallas, con todo esto tenia días en que no solo era soportable, sino hasta agradable de tal modo, que la gente olvidaba de buena gana sus groserías.

Explicando estos antecedentes, es fácil comprender porqué, tarde o temprano, los aspirantes a su mano se retiraban, o más bien eran retirados por luisa

Pero como cualquier otro mortal, Luisa también cumplía años. Teníaya veinticuatro una edad en la que las mujeres ya no se sienten en condiciones de escoger, y generalmente toman lo que les llega. Más Luisa era distinta, ella no tenía ninguna prisa y no le importaba saber si todavía la contaban entre las elegibles

Sucedió que en ese mismo estado vivía un hombre que hacía honor a su bueno y honrado, aunque sencillo nombre de Juvencio Cosío

Juvencio tenia unrancho no muy lejos donde vivía Luisa, el no era precisamente rico, pero si bastante acomodado, pues sabia explotar provechosamente su rancho. Tenía unos treinta y cinco años de edad, era de constitución fuerte, estatura normal, ni bien ni mal parecido

Cierto día el tuvo la necesidad de comprar una silla de montar, monto su caballo y fue al pueblo en busca de una, así fue como llego a latalabartería de Luisa, donde vio las sillas mas bonitas de la región

Ella manejaba personalmente la talabartería, porque le gustaba todo lo concerniente a los caballos. Luisa se encontraba en la tienda cuando Juvencio llegó y se detuvo a ver los aparadores, ella desde la puerta, lo observo por un rato, mientras el, con aire de conocedor, cuidadosamente examinaba las sillas en cuanto a su valor,acabado y durabilidad. De improviso desvió la vista y se encontró con la de Luisa. Ella le sonrió abiertamente, aunque después jamás se explicara a si misma el porque de su actitud, pues no acostumbraba sonreír a desconocidos

Juvencio, agradablemente sorprendido por la franca sonrisa de Luisa se acercó, y un poco ruborizado dijo:
-buenos días señorita. Deseo comprar una silla de montar-contesto Luisa- pase usted y vea también las que tengo acá adentro. Quizá le guste más alguna de las otras. En realidad, las mejores las tengo guardadas de la intemperie,-tiene razón-dijo Juvencio siguiéndola al interior de la tienda,

Reviso todas las sillas detalladamente, pero, cosa rara, parecía haber perdido la facultad de examinarlas cabalmente

Cuando repentinamente volteó otra ves a...
tracking img