Cantos de la araucana

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ponese la discordia que entre los caciques de arauco hubo sobre la religión del capitán general, y el medio que se tomó por el consejo del cacique colo-colo, con la entrada que por engaño los bárbaros hicieron en la casa fuerte de tucapel y la batalla que con los españoles tuvieron.

canto ii

muchos hay en el mundo que han llegado
a la engañosa alteza desta vida,
que fortuna los ha siempreayudado
y dádoles la mano a la subida
para después de haberlos levantado,
derribarlos con mísera caída,
cuando es mayor el golpe y sentimiento
y menos el pensar que hay mudamiento.

no entienden con la próspera bonanza
que el contento es principio de tristeza, 
ni miran en la súbita mudanza
del consumidor tiempo y su presteza;
mas con altiva y vana confianza
quieren que en su fortunahaya firmeza,
la cual, de su aspereza no olvidada,
resuelve con la vuelta acostumbrada.

con un revés de todo se desquita
que no quiere que nadie se le atreva,
y mucho más que da siempre se les quita,
no perdonando cosa vieja y nueva;
de crédito y de honor los necesita,
que en el fin de la vida está la prueba,
por el cual han de ser todos juzgados
aunque lleven principios acertados.del bien perdido, al cabo, ¿qué nos queda
sino pena, dolor y pesadumbre?
pensar que en él fortuna ha de estar queda,
antes dejará el sol de darnos lumbre:
que no es su condición fijar la rueda,
y es malo de mudar vieja costumbre;
el más seguro bien de la fortuna
es no haberla tenido vez alguna.

esto verse podrá por esta historia,
ejemplo dello aquí puede sacarse,
que no bastó riqueza,honor y gloria
con todo el bien que puede desearse
a llevar adelante la vitoria;
que el claro cielo al fin vino a turbarse,
mudando la fortuna en triste estado
el curso y orden próspera del hado.

la gente nuestra ingrata se hallaba
en la prosperidad que arriba cuento,
y en otro mayor bien que me olvidaba,
hallado en pocas casas, que es contento.
de tal manera en él se descuidaba(cierta señal de triste acaecimiento)
que en una hora perdió el honor y estado
que en mil años de afán había ganado.

por dioses, como dije, eran tenidos
de los indios los nuestros; pero olieron
que de mujer y hombre eran nacidos,
y todas sus flaquezas entendieron.
viéndolos a miserias sometidos
el error inorante conocieron,
ardiendo en viva rabia avergonzados
por verse de mortalesconquistados.

no queriendo a más plazo difirirlo
entrellos comenzó luego a tratarse
que, para en breve tiempo concluirlo
y dar el modo y orden de vengarse,
se junten a consulta a difinirlo,
do venga la sentencia a pronunciarse,
dura, ejemplar, cruel, irrevocable,
horrenda a todo el mundo y espantable.

iban ya los caciques ocupando
los campos con la gente que marchaba
y no fue menestergeneral bando,
que el deseo de la guerra los llamaba
sin promesas ni pagas, deseando
el esperado tiempo que tardaba,
para el decreto y áspero castigo
con muerte y destrucción del enemigo.

de algunos que en la junta se hallaron
es bien que haya memoria de sus nombres,
que siendo incultos bárbaros ganaron
con no poca razón claros renombres,
pues en tal breve término alcanzaron
grandesvitorias de notables hombres,
que dellas darán fe los que vivieren,
y los muertos allá donde estuvieren.

tucapel se llamaba aquel primero
que al plazo señalado había venido;
éste fue de cristianos carnicero,
siempre en su enemistad endurecido;
tiene tres mil vasallos el guerrero,
de todos como rey obedecido.
ongol luego llegó, mozo valiente,
gobierna cuatro mil, lucida gente.

cayocupil,cacique bullicioso,
no fue el postrero que dejó su tierra,
que allí llegó el tercero, deseoso
de hacer a todo el mundo él solo guerra;
tres mil vasallos tiene este famoso,
usado tras las fieras en la sierra.
millarapué, aunque viejo, el cuarto vino
que cinco mil gobierna de contino.

paicabi se juntó aquel mismo día,
tres mil diestros soldados señorea.
no lejos lemolemo dél venía,
que...
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