Capitulos: el señor korduras- introduccion a los capitulos(pedro soriano)

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 30 (7371 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 28 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
EL SEÑOR KORDURAS

Hace casi veinte años en un lugar llamado Arcadia pasábamos las tardes y las noches. Era un espacio para la conversación y las copas en compañía y amistad. Si no había público -un infortuinio que sucedía a menudo- cuatro amigos charlábamos, conspirábamos y retorcíamos la realidad, nos ubicábamos en otro prisma, otra mirada sobre lo establecido. Relativizábamos esos asuntostan serios que la moral imperante, y ciertos controles políticos pretenden imponer sobre el ciudadano, acostumbran a dejarnos perplejos. De esas perplejidades, de esas charlas surgió un personaje al que convertimos en nuestro particular Quijote. Don Juan Luis Korduras vivía sus historias en nuestra constante imaginación provocativa. Buscaba los cuatro pies del gato, mientras el Ayuntamiento -porejemplo- intentaba convencernos de que los gatos sólo tienen tres patas. No es tan vano empeño: resulta fructífero esa mirada establecida e impertérrita, como lamentablemente seguimos comprobando, hayan pasado los años que hayan pasado. Por eso las situaciones que vive Korduras serán siendo válidas a día de hoy. Y a día de mañana, nos tememos.
Así, tras un par de días de elucubraciones en una mesade bar, forjábamos una teoría que poníamos en práctica ante los clientes del local. Siempre con educación. Algún incauto terminaba dándonos la razón ante el aplastante argumentario de Korduras. Llegaba entonces el momento de darle cierta forma literaria a los varíos de don Juan Luis, y al menos una vez a la semana podíamos disfrutar de un nuevo capítulo, redactado, para solaz y recapitulación. Añosdespués ven la luz al fin algunos de aquellos capítulos -quedan más en libretas olvidadas, manuscritos, tiempos aquellos sin ordenador- donde don Juan Luis campea por sus razones, adarga en pecho el argumento, acompañado de Fernández Panza, de Mary Thornes y sus compañeros de Sociedad. Lúcido y lógico. Mortal y honesto. Korduras. Amigo nuestro.
LEER LOS CAPÍTULOS

Santiago Arias, MáximoDuarte, Pedro Soriano y Alfonso Salazar
Publicado por arcadia la nomada en 14:04 0 comentarios
Etiquetas: CAPÍTULOS EL SEÑOR KORDURAS Y SU TIEMPO (1990), EL SEÑOR KORDURAS
EL SEÑOR KORDURAS Y SU TIEMPO (1990). CAPÍTULO 1

I.- DE CÓMO CONOCÍ AL SEÑOR JUAN LUIS KORDURAS Y DEL PORQUÉ DE MI ESTADO EN EXCEDENCIA LABORAL.

Yo llevé tres veces el señor Korduras al psiquiátrico. No oponía resistencia. Laúltima vez, incluso, hizo el ademán de ajustarse él mismo la camisa de fuerza. Con aplomo y serenidad, estoico todo él, soportaba la embestida de mi compañero que lo atenazaba rodeándole el cuello con su potente antebrazo. Y ya inmovilizado en aquellos aparejos, se limitaba a murmurar al bueno de Fernández:

“Pues ya ve usted, señor Fernádez, la vida, que es así”. Y al señor Fernández se lellenaban los ojos de lágrimas y prometía a don Juan Luis ir a visitarlo al manicomio a la mañana siguiente.
Trabajo como loquero. No me gusta que se cambien las palabras como modismo de lo políticamente correcto, porque el loquero es loquero, como el vagabundo es vagabundo, y no transeúnte, y como el anciano es viejo y no tercera edad, y el cojo, cojo, que no minusválido, y el ciego ciego, que noinvidente, como pretenden ahora. Digo, que trabajo como loquero en el psiquiátrico de esta ciudad, y no acostumbro a encontrar entre mis urgencias laborales individuos de la talla de don Juan Luis Korduras. La conciencia misma personificada.
Dada la continuidad de sus visitas al manicomio –“a pasar otra revisión” decía – entablamos una sincera amistad, que el tiempo y los encuentros fuera deaquella casa de locos asentaron. Solía contarme durante el trayecto hacia el hospital, una vez aflojada la camisa de fuerza, el motivo de este nuevo apresamiento. “Cosas de la vida, amigo loquero”. Y eran tan increíbles las historias, como increíble era ver al señor Korduras enfundado en aquella camisa celeste y de mangas interminables, hablando con tal lucidez, como si de Zaratustra redivivo se...
tracking img