Capoitulo 4

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Capítulo IV - Los siete Potters

Capítulo IV
Los siete Potters

Harry volvió corriendo escaleras arriba hasta su dormitorio, llegando a la ventana
justo a tiempo para ver el coche de los Dursley dejar el camino de entrada y recorrer
la carretera. El sombrero de copa de Dedalus era visible entre Tía Petunia y
Dudley en el asiento de atrás. El coche giró a la derecha al final de PrivetDrive, sus
ventanas ardieron de color escarlata por un momento al sol que ya se ponía, y entonces
desaparecieron.

Harry recogió la jaula de Hedwig, su Saeta de Fuego, y su mochila, echó a su antinaturalmente
diminuto dormitorio una última mirada, y después se abrió paso desgarbadamente
escaleras abajo hasta el vestíbulo., donde depositó jaula, escoba, y
mochila cerca de la escalera. La luz sedesvanecía rápidamente, el vestíbulo se llenaba
de sombras a la luz del atardecer. Sentía de lo más extraño estar allí de pie en silencio
sabiendo que iba a abandonar la casa por última vez. Hacía mucho tiempo,
cuando se quedaba solo mientras los Dursley iban a divertirse por su cuenta, las horas
de soledad habían sido un regalo escaso.

Haciendo una pausa solo para escamotear algo sabrosode la nevera, apresurarse
a subir arriba a jugar con el ordenador de Dudley, o encender la televisión y
cambiar los canales había contentado su corazón. Le provocaba una sensación rara y
vacía recordar esos tiempos; era como recordar a un hermano menor al que había
perdido.

-¿Quieres echar un último vistazo al lugar? -preguntó a Hedwig, que todavía estaba
escondiendo la cabeza bajo el ala-.Nunca volveremos aquí. ¿Quieres recordad
los buenos momentos? Quiero decir, mira este felpudo. Que recuerdos… Dudley vomitó
sobre él después de que le salvara de los dementores… Imagina, estaba agredecido
después de todo, ¿puedes creértelo?… Y el verano pasado, Dumbledore atravesó
esa puerta…

Harry perdió el hilo de sus pensamientos por un momento y Hedwig no le ayudó
a recuperarlo, sinoque continuó sentada con la cabeza bajo el ala. Harry volvió sobre
sus pasos a la puerta principal

-¡Y aquí abajo, Hedwig -Harry abrió una puerta bajo las escaleras-es donde solía
dormir! No me conocías entonces… Caray, que pequeña, lo había olvidado…

Harry miró alrededor hacia los zapatos apilados y paraguas, recordando cómo
solía despertar cada mañana viendo la parte de abajo de lasescaleras, que con bastante
frecuencia estaba adornada por una araña o dos. Aquellos habían sido días anteriores
a saber nada sobre su verdadera identidad; antes de haber averiguado como
habían muerto sus padres y por qué a menudo pasaban cosas tan raras a su alrededor.
Pero Harry todavía podía recordar los sueños que le habían acosado, incluso en
esos días: sueños confusos que incluíandestellos de luz verde y una vez… Tío Vernon
casi había estrellado el coche cuando Harry lo había contado… una moto voladora.

Hubo un rugido repentino y ensordecedor en algún lugar cercano. Harry se enderezó
con una sacudida y se golpeó la coronilla con el marco bajo de la puerta. Deteniéndose
sólo para emplear algunas de las palabrotas preferidas de Tío Vernonm

se tambaleó hasta la cocina,agarrándose la cabeza y mirando por la ventana al jardín
trasero.

La oscuridad pareció ondear, el aire mismo tembló. Entonces, una por una, empezaron
a aparecer figuras a la vista cuando los Encantamientos Desilusionadores se iban alzando. Dominando la escena estaba Hagrid, llegando un casco y guantes y sentado
a horcajadas en una enorme motocicleta con un sidecar negro adjunto. A su alrededorlos demás estaban desmontando de escobas y, en dos casos, de esqueléticos
y negros caballos.

Abriéndo de golpe la puerta trasera, Harry se lanzó entre ellos. Hubo un grito
general de saludo mientras Hermione le lanzaba los brazos alrededor, Ron le palmeaba
la espalda, y Hagrid decían "¿Todo bien, Harry? ¿Listo para partir?".

-Definitivamente, -dijo Harry, sonriendo a todos ellos-. ¡Pero...
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