Carceles en el mundo

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  • Publicado : 28 de marzo de 2011
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LA CARCEL Y LA CIUDAD: MONTREAL Y BARCELONA
Sin duda son muchos los elementos que nos hablan del carácter de una ciudad, de quiénes la habitan y de cuáles son las tensiones fundamentales que se desarrollan en su seno y se manifiestan en su morfología. Pero las cárceles, probablemente, tienen un valor especial a la hora de intentar adentrarse en su idiosincrasia y conocer sus contradiccionesprofundas, a pesar de lo cual con frecuencia se soslayan en multitud de estudios urbanos.
La voluntad, en estas páginas, es comparar dos establecimientos penitenciarios que han estado estrechamente vinculados a la historia de la ciudad y del medio social en que nacieron, a pesar de que en ambos casos se pretendió que su nexo con Barcelona o Montréal fuese menor, y más mediatizado, de lo quefinalmente fue.
La cárcel Modelo de Barcelona y la Prison du Pied du Courant de Montréal fueron concebidas con morfologías emparentadas y elocuentes y se colocaron originalmente a una prudencial distancia del núcleo densamente habitado y las dos llegaron a tiempos recientes siendo algo bien distinto de lo que se había querido inicialmente.
En este trabajo se intenta, sustancialmente, abordar tresaspectos. En primer lugar, habría que explicar la transformación del pensamiento penitenciario, desde el siglo XVIII, obvia consecuencia de los cambios políticos, sociales y económicos que entonces conmovían el mundo. Tales mutaciones tuvieron repercusiones sobre la consideración de la cárcel como castigo y, lógicamente, sobre su estructura, morfología, relación con el medio circundante etc.
Acontinuación nos detendremos, aunque sea someramente, en la "querelle des prisons" y en la aparición de la cárcel de Pied du Courant en Montréal, que resultará del mayor interés, en la medida en que fue excepcional en relación al ambiente carcelario en que nació. Y, precisamente esta excepcionalidad, subraya su parentesco con el establecimiento de Barcelona y con otros que podrían haber servido deinspiración para ambos.
Finalmente nos ocuparemos de la Cárcel Modelo de Barcelona. Enmarcaremos su aparición en la dinámica de la reforma penitenciaria que se puso en marcha durante el ochocientos en España y de la que, en cierto sentido, resultaba la culminación.
Por eso, éste también es un centro atípico en su contexto, pero ese es el argumento que se trata de desgranar en las páginas venideras.El discurso penitenciario y el sistema carcelario
Es evidente que a comienzos del siglo XVIII las diferencias entre Europa y América, bien fuese del Norte o del Sur, eran muy importantes en multitud de terrenos y tratar de establecer cualquier comparación, por simplista que fuese, desbordaría ampliamente los límites de este trabajo.
Ahora bien, también habría que reconocer que existíanalgunas coincidencias dignas de consideración, por ejemplo en sus aparatos punitivos, represivos o de control social.
Ciertamente, estamos ante sistemas diferentes, pero las bases sobre las que se sustentaban estaban bastante próximas. En general, el castigo legal era considerado, fundamentalmente, como un instrumento exclusivamente represivo, destinado, además, a disuadir a los espectadores decualquier posible contravención de las normas.
Por eso la mayoría de las penas eran físicas y se ejecutaban públicamente. Un número muy alto de delitos estaba castigado con la muerte. La voluntad de amedrentar a los congregados hizo que abundasen las torturas, muchas de ellas cargadas de un contenido simbólico, y que el castigo se ensañase a menudo con el cuerpo sin vida del reo, extendiendo suscenizas por los caminos o dejándolo expuesto hasta su descomposición.
El castigo se concebía como la justa venganza de la colectividad, o del Soberano, y el suplicio anticipaba los sufrimientos del Purgatorio, lo que justificaba el uso de la tortura para arrancar la confesión del malhechor renuente. A menudo se entremezclaban las ideas de delito y de pecado, tanto en el discurso de los juristas...
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