Carlos

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 25 (6077 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 19 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Sobre la guerra sucia de Uribe en Colombia
Carlos Alberto Ruiz
Cuando el olvido, como agua sucia, inunda palmo a palmo nuestro refugio, la memoria decorativa no es una tabla de salvación sino una carga que puede llegar a ser una lápida. Y cuando la impunidad nos ahoga, la ley la acompaña vigilante en la puerta. Frente a eso, este libro nos enseña que, al no haber justicia, sólo nos quedalucharla contra el olvido y la impunidad, y si es preciso contra la ley y la memoria ornamental. Sus páginas están hechas a conciencia. Por el honesto compromiso de sus dos autores enfrentando la indolencia, el silencio y el cinismo que nos circunda. Me tomo prestado un espacio de este testimonio para explicarlo.
I. Una referencia concreta de la producción sin ética de lo que sí es noticia: un juezcontra sí mismo.
El gran poeta Mario Benedetti, al inicio de El olvido está lleno de memoria, recordaba lo que bellamente advirtió otro escritor uruguayo, Rafael Courtoisie: “Un día, todos los elefantes se reunirán para olvidar. Todos, menos uno”. De alguna forma estamos ante lo contrario, por obra de dos grandes manadas. Ahora mismo, donde se edita este libro, en el Estado español, dos vergonzosassituaciones van en paralelo. En la más cerril y perversa, la manada de la extrema derecha –en la metáfora no diré de qué especie animal–, beneficiaria de una feroz y cruel dictadura, se impone repugnantemente con todo su peso para impedir que un famoso juez investigue crímenes cometidos por el franquismo. Su apuesta no es el olvido, sino la inmunidad de la casta depravada que triunfó y que, enesencia, sigue incólume. La otra manada, incluso con gente progresista pero en parte encogida en sus miras, se reúne en defensa no en sí de la verdad íntegra como valor, sino, preferentemente, por encima de otros imperativos éticos, en torno a un supuesto y engañoso paladín de la justicia. En consecuencia, su derrotero no es siempre la ética de la alteridad, la justicia para todos, sino lareivindicación de la fundamental memoria histórica de un período tenebroso en España, aunque sean negadas o marginadas de facto y al instante otras memorias, tan legítimas y tan latentes como esta.
De tal desprecio de hecho hay que hablar desde estas calles de Madrid, donde un juez recibe honores y donde no cuentan, para miles y miles de personas que lo halagan, los crímenes cometidos muy lejos, enColombia. Porque, parafraseando a Sartre, asistimos al striptease de nuestro nada hermoso humanismo, que protagonizan hoy no sólo un juez vanidoso y algunos de sus colegas detractores, sino también la prensa y círculos de poder: se exhiben prendas dobles, mientras un conveniente desnudo incita al morbo ignorante o aleccionado del público. Así, miles de páginas y firmas se han apuntado en todo el mundo endefensa del juez Garzón por tratar de cumplir con una obligación legal por la que recibe un buen salario, además de la suculenta notoriedad que suele reclamar, formando parte de la Audiencia Nacional, institución heredera de la dictadura, reparada en el hecho de poner al juez contra el espejo, contra sí mismo, contra su propia inquisición, como un perseguido judicial. Sin duda, el augustomagistrado saldrá exento en ese sumario fruto de la reacción de la extrema derecha; eso esperamos. Tanto como aguardamos muy remotamente sus enmiendas por graves injusticias que ha suscitado. Quedará amparado, mientras cientos de convictos, familiares y amigos de procesados suyos han sufrido por largos años las consecuencias de un torturante ensañamiento que él ha contribuido a modelar contra un entornopolítico disidente.
Ni una sola de esas firmas y páginas que le exaltan como un nuevo héroe, informadas de la impunidad de crímenes contra la humanidad, al tiempo que ha exigido con plena razón investigar y condenar las atrocidades falangistas, ha desagraviado, en el mismo acto y por la misma causa, a otras decenas de miles de víctimas ni ha advertido la existencia de una normalización del...
tracking img