Carta del tila

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  • Publicado : 1 de noviembre de 2010
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A PROPOSITO DE LA MUERTE DEL TILA, o de cómo se mata y se muere en las palabras Pedro Santander M. (Periodista; Dr. en Lingüística, U. Católica de Valparaíso) Miguel Alvarado B. (Antropólogo; Dr. en Ciencias Humanas, U. de Playa Ancha)

“Yo nací en una especie de clase chilena que es la responsable de esto, es decir, la que ha metido en la cabeza a la historia de Chile que hay ‘gente’ y hay‘rotos’. Ahora, yo me fui de Chile para huir de esto, porque no podía soportar vivir en una especie de privilegio desfachatado, en que las cosas eran desde el principio así. Entonces se me empezó a convertir esto en una especie de vergüenza, de culpabilidad, hasta que la cosa se puso insoportable. Es ésta una especie de,¿cómo te podría decir?, enfermedad de imbéciles, presunción de idiotas, deignorancia en la sangre, una especie de abolengo de ignorancia y estupidez. Ahora, esto, sin duda, es el origen de lo que está pasando en Chile.” Roberto Matta

Con la muerte del Tila la pregunta por el sentido irrumpe en nosotros. Nuevamente en Chile nos vemos sorprendidos por un enjambre de hechos y motivos que une maldad, marginación, violencia, indiferencia, dolor. Ni todas las vidas nuevas deZurita son capaces de liberarnos de la paradoja. Nosotros tan seguros, tan ciertos, tan globalizados-asociados, nosotros los estables. El Tila nos sorprende en las palabras y en los hechos. La brutalidad de sus actos criminales nos golpea al igual que la realización de su lenguaje, de sus actos de habla, de su semántica. Es la fascinación que ejerce sobre nosotros el canto pulido de quien no queremosescuchar. Leer sus textos, escuchar sus palabras, analizar su discurso implica necesariamente cuestionarse la aventura humana. ¿En qué rincón de su mente retuvo el uso de los gerundios? ¿En qué intervalo entre violación y asesinato -los que cometió y los que le infringieron- sintió fascinación por la ortografía, la sintaxis y el estilo? ¿Cómo ocurre este aprendizaje en alguien que descalzo y entregolpes sólo llegó a quinto básico? Si todo fuera tan sencillo como condenar o justificar, demonizar o canonizar, las cosas serian más simples, pero, para nuestro horror, el Tila no es un asunto simple, ni su vida ni su muerte, y no seguirá siendo simple aún después de ahorcase en las palabras, con el cable de la misma máquina de escribir con la que nos dejo en vilo, sin aliento frente a él y anosotros mismo, frente a nosotros, los modernos.

No es el primer criminal que hemos podido ver en programas de televisión como Informe Especial, pero sí el primero que accede a ese espacio medial porque, a la par, acto y palabra son protagonistas de este enunciador-asesino. No es el primer reo que escribe una carta a un ministro, pero sí el primero que conocemos tan públicamente dirigiéndose deigual a igual a un secretario de Estado, no pidiendo clemencia o alegando inocencia, sino exigiendo otro trato. La fuerzas del tanatos, las negadas fuerzas mágicas de la muerte, se nos ponen frente a los ojos, los medios nos avisan que el demonio merodea y toda nuestra certidumbre no alcanza para neutralizar el sin sentido. La paradoja de un hombre inteligente y perverso que desarrolla su vida y sumuerte como cumpliendo una profecía, la cual nos incumbe y nos involucra, y que tiene su punto cumbre en un suicidio ritual. Luego de la muerte del Tila hay un aspecto de esta profecía en el cual estamos todos coludidos, involucrado. Es lo que se hace presente en el texto que analizaremos más abajo. Si lo pudiésemos resumir, seria algo sencillo y macabro, se trata de algo más horrible incluso quelos crímenes del Tila: convenzámonos, no todos tienen un lugar en la sociedad chilena, sigue sobrando gente, y más aún, los que se creen indispensables de nuestra sociedad son muy soberbios y muy pocos. El Tila le escribió en julio de 2002 una carta al Ministro del Interior, José Miguel Insulza, la que fue publicada íntegramente por algunos medios de comunicación. Como decimos, no sorprende...
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