Cartas de amanda

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 14 (3265 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 31 de diciembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
CARTAS DE AMANDA
Andrés Canedo
Voy casi corriendo por la Kudam, por la deslumbrante avenida Kurfurstendamm. ¿Se dice así? Salí de la casa de Oscar con las manos vacías, con el corazón lleno de inquietud. No, no había llegado carta de Brasil. Para mí que tu brasileiriña te olvidó. A lo mejor se está divirtiendo con otro. No, no, no seas tonto Carlos; te lo decía en broma. No lo tomes asícompañero. Tú sabes como son los correos en Latinoamérica. Sí, claro, Oscar, lo sé. No gracias, no me voy a quedar a tomar café, no tengo tiempo. Corrí para ir a cualquier lado, para salir de allí y no revelar mi angustia, para evitar que me agravien. Casi corrí hasta la estación del metro, del U-Bahn, como se dice aquí en Berlín. Casi corrí, como ahora. Pero aquí no se corre en la calle. No es normal.No es aceptable. Ni siquiera para un boliviano medio de tránsito por esta ciudad, habitante eventual, becario por pocas semanas. Es que camino tan rápido que es como si estuviera corriendo porque estoy como si me hubieran conectado a un cable de alta tensión; tiemblo por dentro, estoy desesperado. Son tres semanas, Amanda, que no recibo tus cartas, que no tengo tu luz, que corro el riesgo demorirme sin llegar hasta ti. No puedo dormir. Anoche, principalmente, no pude dormir pensando por qué no me escribes. Nos echamos en la sala deshabitada, pelada de muebles. Llevamos el colchón hasta allí para acostarnos junto a la estufa de carbón de piedra y evitar así el frío que hacía en el dormitorio. Le hice el amor con furia, no con pasión, y luego traté de dormir. Pero sentí que me brincaba elcorazón, que me hormigueaban las piernas y que los muslos de Suzanne, enredados con las míos, esta vez no me apaciguaban, esta vez no me traían la calma para conciliar el sueño ¿Por qué no me escribes, Amanda? ¿Acaso voy a morirme aquí, tan lejos y con tanto frío, sin haber podido alcanzarte? ¿Acaso tú ya no estás conmigo y todo fue un sueño, una terrible burla? Sobre el ruido del fuego a nuestrolado, sentía el ruido del reloj, marcando cada terrible segundo en que el tiempo se suma o se resta, ya no lo sé; el tiempo en que la vida se desgasta, se va yendo, se va acabando inexorablemente, y tú, Amanda, no estás conmigo para rescatarme de la muerte. Es dos cuadras más allá, faltan sólo dos cuadras y pediré la llamada y tal vez escucharé tu voz por el teléfono; entonces sabré la verdad. Ya nollamaré desde un teléfono público. Ayer intenté hacerlo, en secreto, con vergüenza, como escondiéndome de mí mismo, ocultándome mi debilidad, mi claudicación. Me dije que debía esperar, que no debía llamarte, que debía sobreponerme a esa flaqueza. Pero me metí a la caseta telefónica como si entrara a una sala de cirugía para que me extirparan un tumor y me salvaran la vida. Sólo el teléfono erael instrumento de salvación, sólo tu voz en él diciéndome que me querías podía salvarme. Pero el aparato se tragó todo el montón de monedas sin darme la comunicación. Casi le arranqué la palanca, pero las monedas robadas no reaparecieron. Aparatos de mierda. Aparatos de mierda. Me senté en la cama porque la angustia me ahogaba. Sentado, acuclillado, doblado en posición de plegaria mahometana,avergonzado porque no quería herirla a pesar de que dice que no le importa, a pesar de que es o aparenta ser muy fuerte. Al cabo de un rato Suzanne se incorporó, se sentó a mi lado y me dijo suavemente: “Estás pensando en ella, ¿verdad?” “Sí, Suzanne, perdóname, estoy pensando en ella”. Me acarició la cabeza, me dio un beso en la mejilla y luego volvió a recostarse. Permanecí largo rato sentado,confuso, oyendo pasar los segundos, tratando de entender que todo este dolor es porque todavía estoy vivo. Contra el naranja intenso de los carbones en la estufa, el pelo rubio de Suzanne parece relampaguear en la noche gélida. Al otro lado, por la enorme ventana vertical, entra un suave resplandor lunar. Tengo que dormir, necesito dormir. Vuelvo a echarme junto a ella, inmóvil, rígido como un...
tracking img