Casa de muñecas

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1532 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 1 de diciembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
La muñeca Nora Helmer

Por José María Ridao

Hay rasgos en Nora Helmer, la protagonista de Casa de muñecas, que recuerdan a los de Emma Bovary, lo mismo que existen no pocos paralelismos entre el escándalo que, en 1879, provocó el estreno de Ibsen y el que desencadenó la publicación de la novela de Flaubert. Mientras que en este último caso la sociedad francesa, y por extensión europea, senegaba a ver representado el adulterio, en el de Casa de muñecas el rechazo era de otra índole: Nora Helmer, cuya banalidad es comparable a la de Emma Bovary, no rompe los lazos de familia para realizar sus sueños románticos, sino para conquistar su independencia como ser humano. Ambos personajes son anodinos en sus comienzos, a no ser por una singular belleza que tiene algo de superfluo, como unadorno que el azar se ha complacido en concederles. Además, tanto Emma como Nora habrán de enfrentarse, desde su superficialidad, a la prueba decisiva que supone el demoledor contraste entre el ideal y la realidad. En una lectura desatenta parecería que mientras Emma Bovary se ha dejado ganar por el ensueño del amor romántico, imposible de realizar en el seno de un matrimonio como el suyo, NoraHelmer parece conforme con su vida de mujer felizmente casada. A diferencia de lo que le sucede a Emma, su marido no sólo la quiere, sino que, además, la desea: Ibsen se adelanta a su tiempo, incluso, al hacer que aflore la base carnal que subyace en un matrimonio tan convencional como el de los Helmer.

Pero la felicidad de Nora, su conformidad con la vida que le ha tocado en suerte, no significaque, como Emma, no se haya entregado a un ideal, ni que ese ideal no sea, en último extremo, la causa del drama que refleja Casa de muñecas. El genio de Ibsen reside, en buena medida, en la habilidad con la que oculta que, lo mismo que el personaje de Flaubert, también el suyo es esclavo de una idea preconcebida, de un prejuicio, de un ideal. Si Emma idolatra abiertamente el amor romántico, segúnlo describen poetas y novelistas, el ídolo secreto de Nora pasa desapercibido precisamente porque Ibsen lo exhibe desde el arranque mismo de la obra. Helmer mima a su mujer, vive para ella, se preocupa por su bienestar, la cubre de regalos y atenciones, se muestra enamorado. Incluso los problemas económicos que atravesó la pareja van a desaparecer de inmediato, puesto que la acción de Casa demuñecas arranca en el momento en que Helmer, repuesto de una grave enfermedad, ha sido nombrado director de un banco. Para subrayar la imagen de una convivencia feliz, Ibsen sitúa la obra en la víspera de Navidad. Tantas escenas ilustrando la armonía de la vida familiar esconde, en realidad, aquello mismo que el lector tiene ante sus ojos: la idealización, no del amor romántico, sino del matrimonio.A medida que avanza el argumento de Casa de muñecas, Ibsen va mostrando de manera cada vez más descarnada los turbios cimientos que sustentan la plácida existencia de una familia de la burguesía. La totalidad de los personajes van dejando asomar sus respectivas caras ocultas. Nadie es como parece, por más que, al entrar en el salón de los Helmer, parezcan acomodarse a unas reglas, a unas leyes queparecen falsas. Ibsen presenta a Nora a través de una mentira inocente: niega ante su marido haber comido golosinas. El doctor Rank, el fiel y constante amigo de Helmer, le oculta a éste que padece una enfermedad terminal y, al mismo tiempo, el amor secreto que siempre ha sentido hacia Nora. La señora Linde, por su parte, va descubriendo poco a poco una vergonzante decisión de su pasado, como esla de haber abandonado al hombre que amaba para casarse con otro que sólo le ofrecía seguridad material; una opción inútil, por lo demás, porque enviuda pronto y regresa a la miseria de la que pretendía huir. Incluso el perverso procurador Krodstag, lleno de ira contra los Helmer, acabará mostrando otra faz, una faz humana en este caso.

Ibsen administra con excepcional sabiduría la auténtica...
tracking img