Cerro de laz minas

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El Cerro de las Minas
Hace varios años nos visitaron unos tíos que radican en la Ciudad de México. Estábamos en el desayuno cuando escuchamos en la radio un comentario acerca del Cerro de las Minas. A mi tío le interesó mucho lo que había escuchado porque ya tenía algunos años de no venir a Huajuapan. En el comentario dijeron que acudirían varios arqueólogos a realizar los estudioscorrespondientes, para que en pocos meses iniciaran los trabajos necesarios y así poder dejar al descubierto los vestigios de nuestra raza, que tenía guardados en su seno el tan cariñosamente nombrado Cerrito de las Minas. Al escuchar esto, recordé aquellas visitas que hacíamos al cerrito desde que yo era muy pequeño y entonces no sabíamos que se trataba de una zona arqueológica, pues sólo íbamos acontemplar la ciudad y a cortar guajes. Lejos estábamos de saber que caminábamos sobre algo maravilloso. Ahora ya sé de qué se trata.
A mi tía le molestó un poco que fueran a desenterrar las construcciones de nuestros antepasados, manifestó que era como profanar las tumbas de nuestros muertos y que sin duda removerían sus huesos que yacían tranquilamente ya desde hace varios siglos. ¡Ojalá no seenojen!, dijo mi tío.
Ese día decidimos ir al Cerro de las Minas con la idea de que probablemente sería la última vez que lo veríamos así, con su secreto guardado.
Nos dispusimos a salir inmediatamente mi tío, un primo, mis dos hermanos y yo. En el camino no comentamos otra cosa que no fuera lo que según nosotros iban a encontrar al excavar el cerro. Mi tío, que era el más ilustrado, dijo queencontrarían pirámides y tumbas, nosotros los niños soltamos nuestra imaginación para que volara, mi primo mencionó que él venía de la capital y que no sabía nada de eso, mi hermano el más pequeño dijo que de seguro encontrarían puras piedras porque era cerro, mi otro hermano, como si ya lo estuviera mirando, aseguraba que hallarían oro y plata y yo, el hermano mayor, simplemente dije que en un lugarasí sólo iban a descubrir ídolos y piedras grabadas.
No tardamos mucho en llegar a la cima del Cerrito de las Minas y lo primero que hicimos fue mirar la ciudad y buscar allá a lo lejos, nuestra casa. En seguida tomamos fotografías, después nos dispusimos a recorrer paso a paso el lugar. Mi tío nos dijo que viéramos por última vez al cerrito, así como estaba, porque después sería muy diferente ytristemente agregó: Estamos parados sobre lo más querido de nuestros ancestros. Nosotros con respeto visitamos este lugar sagrado, otros como ratas han rascado con sus ansiosas manos para buscar algo que puedan cambiar por sucias monedas y lo seguirán haciendo si no se les marca un alto, dentro de poco tiempo comenzarán los trabajos para descubrirlo que hay aquí. Ojalá lo hagan a conciencia!Seguimos observando y pensando cosas, creo que todos hacíamos lo mismo porque mirábamos el suelo con la mano en la barbilla. Cuando nos dimos cuenta, ya estábamos en lo que parecía la entrada de una cueva, se encontraba a un lado de las rocas, no la habíamos visto antes, en otras ocasiones pasamos por ahí y nadie recordaba haberla visto. Hicimos a un lado los arbustos que la cubrían y pudimoscomprobar que en realidad era la entrada de una caverna. Como se trataba de observar, tomamos muy en serio la misión y comenzamos a entrar poco a poco. Más adentro la gruta se hacía más amplia y podíamos avanzar con facilidad de uno en uno. La ligera luz que daba el encendedor de cigarrillos que portaba mi tío sólo le permitía alumbrarse un poco. Él iba delante de nosotros, después los niños más chicos yyo atrás; mis manos de repente dejaron de sentir la aspereza de las piedras y comenzaron a palpar paredes lisas. Más adelante percibimos que algo nos iluminaba, de seguro no era la luz del encendedor porque era diferente, como sí la luz aquella viniera de dentro. Avanzamos, vimos que la iluminación aumentaba y pudimos apreciar que se trataba de un pasillo. Cuando nos percatamos ya estábamos al...
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