Charles bukowski - cartero

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 168 (41917 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 7 de febrero de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
CARTERO
Charles Bukowski

Novela copiada por Vladimir. De la obra del mismo título publicada en español por Editorial Anagrama. Originalmente publicada en 1971 por Black Sparrow Press, con el título “Post Office”. Si Ud. encuentra algunos errores en el archivo, por favor, para corregirlos, avisar a: biblioteka@starmedia.com Biblioteka – Comunidad de Letras Libres

CAPÍTULO I

1 Empezó poruna equivocación. Estábamos en navidades y me enteré por el borracho que vivía calle arriba, y que lo hacía todos los años, que contrataban a cualquiera que se presentase, así que fui y lo siguiente que supe fue que tenía una saca de cuero a mis espaldas y que me dedicaba a pasear a mis anchas. Vaya un trabajo, pensé. ¡Tirado! Sólo te daban una manzana o dos y si te las arreglabas para terminar,el cartero regular te asignaba otra manzana para repartir el correo, o también podías volver y el jefe te mandaba a otra parte, pero lo mejor que podías hacer era tomarte tu tiempo y meter relajadamente las tarjetas de Navidad en los buzones. Creo que fue en mi segundo día como auxiliar de Navidad cuando esta mujerona salió y se puso a andar a mi lado mientras yo repartía las cartas. Cuando digomujerona me refiero a que tenía un culazo y unas tetazas y en general era grande en todos los lugares adecuados. Parecía estar un poco chiflada, pero me ponía a mirar su cuerpo y no me importaba demasiado. Hablaba y hablaba y hablaba. Entonces salió la cosa. Su marido trabajaba en una isla lejana y se sentía sola, ya sabes, y vivía en aquella casita de allá atrás, toda para ella. -¿Qué casita?-pregunté. Ella escribió la dirección en un pedazo de papel. -Yo también estoy solo -dije-, me pasaré esta noche y charlaremos. Yo estaba liado con una tipa, pero ella a veces desaparecía durante unos días y yo realmente me sentía solo. Solo y deseoso de aquel culo que tenia a mi lado. -De acuerdo -dijo ella-, te veré esta noche. Estuvo bien, tenia un buen polvo, pero como todos los buenos polvos, alcabo de la tercera o cuarta noche empecé a perder interés y no volví. Pero no podía dejar de pensar: «Caramba, todo lo que hacen estos carteros es dejar unas cuantas cartas en el buzón y echar polvos. Este es un trabajo para mí, oh sí sí sí.»

2 Así que hice el examen, lo aprobé, pasé luego las, pruebas físicas y allí estaba, de cartero suplente. Empezó fácil. Me enviaron a la estafeta de WestAvon y fue igual que durante las navidades, a excepción de que no ligué nada. Todos los días

esperaba acabar acostándome con alguna tipa, pero nada. Pero el curro era fácil y lo único que hacía era recorrer alguna manzana que otra repartiendo cartas. Ni siquiera llevaba uniforme, sólo una gorra. Iba con mi ropa habitual. Del modo como mi novia Betty y yo bebíamos era difícil que sobrase dineropara vestidos. Entonces me trasladaron a la estafeta de Oakford. El jefe era un tío con cabeza de buey llamado Jonstone. Necesitaban auxiliares y comprendí por qué. A Jonstone le gustaba llevar camisas de color rojo oscuro, lo que significaba peligro y sangre. Había 7 auxiliares: Tom Moto, Nick Pelligrini, Herman Stratford, Rosey Anderson, Bobby Hansen, Harold Wiley y yo, Henry Chinasky. Había queentrar a las 5 de la mañana y el único borracho era yo. Siempre bebía hasta pasada la medianoche, y allí nos sentábamos, a las 5 de la mañana, esperando a que pasaran las horas, esperando a que alguno de los carteros regulares llamara diciendo que estaba enfermo. Los regulares normalmente llamaban diciendo que estaban enfermos los días de lluvia, o durante una ola de calor, o después de un día defiesta cuando el volumen del correo era doble.

3 Había 40 o 50 rutas diferentes, quizá más, cada caso era distinto, nunca llegabas a poder aprenderte ninguna de ellas, tenias que ordenar el correo antes de las 8 de la mañana para el reparto, y Jonstone no admitía excusas. Los auxiliares marcábamos las rutas de los paquetes de revistas, nos quedábamos sin comer y moríamos por las calles....
tracking img