Chihuahuasierraderoca,arcillaymadera

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Chihuahua, Sierra de roca, arcilla y madera.
José Arturo Martínez Lazo
El tarahumara “va a Parral, a Cuauhtémoc, a Chihuahua. Cruza la llanura . Como un vagabundo sin destino, extendiendo la mano para solicitar la `córima´ (el regalo) que le da un bocado y un poco de ropa. Se va transformando así, al paso de un peregrinaje sin fin, en un hombre sin sentido, sin patria y sin marca tribal...Lleva a la espalda un atado en el que irá seguramente el pinole, el cantarito para el agua y el sarape de sobrios colores para cubrirse del frío. Parece ir hacia una meta que le espera en el infinito, pero se ignora si ella se encuentra en el futuro o en la muerte. Es el símbolo de una fuerza que ha roto la civilización; supervivencia de una cultura antaño adaptada a las condiciones geográficas, y quehoy se ha constituido en su propio e inexorable verdugo.” Fernando Jordán.

No existe una cronología completa y detallada de la ocupación cultural de la Sierra Tarahumara en el Estado de Chihuahua, sus pétreos farallones abismales serpenteando la montaña proporcionan una enorme diversidad ecológica y un valioso material científico que día a día resiste el sorprendente y furioso impacto delhombre contemporáneo. Éste hombre civilizado indiscriminadamente altera el balance ecológico, destruye, desmonta brutalmente para hincar los postes de las alambradas, para hacer leña de sus troncos, hacer leña o astillas para vender sin dejar un solo encino, sobre explota bosques y afecta los patrones culturales y económicos de los grupos tribales tarahumaras, tepehuanes, guazapares, pimas o varohíosde ésta majestuosa sierra del norte de México. Conforme con una presumible silvicultura en Chihuahua se ven numerosos troceros, incansables y agobiados camiones madereros recorriendo los múltiples caminos serranos con apilados popotes, rollos o bolillos, cada día, cada hora, no importan las secciones de los troncos ni la edad del pino, pues aún a los que son pequeños, les encuentran uso. Elproceso puede ser capaz de no parar hasta finiquitar con el último pino en pie, mientras que el índice o mal llamado aprovechamiento con la tala de bosques en algunos países como Alemania es de cero. El implacable depredador de las coníferas al norte de la Sierra Madre Occidental, parece desvincularse de la descomunal percusión local y regional. El despojo voraz y devastador del patrimonio natural ycultural, lo mismo subestima al hombre que ignora que el agravante no es la profunda cultura Tarahumara, sino que sus empresas se suman al hambre, a las enfermedades, al desconocimiento del medio, a la desertificación del bosque y a la precariedad de las lluvias, al bajo rendimiento agrícola, a las

inclemencias del tiempo o aún a la desintegración social y familiar que se inducen por elantagonismo y el atraco cultural del asalto sectario religioso, la injusticia o el vicio de blancos y mestizos. En tales circunstancias la cultura y la arquitectura vernácula del hombre de la sierra de Chihuahua rara vez han podido ser apreciadas; su labor casi anónima se identifica con los regímenes del medio físico y los recursos naturales, suficientemente amplios, pero a la vez frágiles y perentorios.Alcanzando la altas cumbres en la imponente Serranía Chihuahuense, orla el pino precedido por el táscate, el madroño y el encino, los altiplanos o los majestuosos picachos y crestas a más de 3 000 metros de altura sobre el nivel del mar, son drenados por profundos e indescriptibles barrancos en cuyos lechos, hasta de 1 500 metros de profundidad relativa, persevera el amate, el aguacate, el pitayo oel espino. Asediados en la alturas el oso, el venado, el puma, quizás el lobo, el guajolote o las ardillas, parecen buscar protección a su total exterminio, y tampoco sobreviven a la absurda y voraz cacería el coyote, el puma, el jabalí, la codorniz o la iguana, en el cálido fondo de los espectaculares peñascos. Las poblaciones chabochis –hombre blanco en tarahumara, desfilan por las zonas...
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