China

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La Revolución China[1]



1938





En primer lugar, el simple hecho de que el autor de este libro pertenece a la escuela del materialismo histórico no es suficiente para ganar nuestra aprobación para su trabajo. Dada la situación imperante, la etiqueta marxista nos predispone a la desconfianza, antes que a la aceptación. Estrechamente ligado a la degeneración del estado soviético,en los últimos quince años el marxismo ha sufrido una decadencia y degradación sin precedentes. De instrumento de análisis y crítica, se ha transformado en instrumento para el panegírico barato. En lugar de analizar hechos, se ocupa de seleccionar sofismas en interés de sus clientes encumbrados.

En la Revolución China de 1925-1927 la Internacional Comunista desempeñó un rol importantísimo, queeste libro describe en forma acabada. Sin embargo, buscaríamos en vano en la biblioteca de la Internacional Comunista un solo libro que hiciera una pintura global de la Revolución China. En su lugar, encontramos decenas de trabajos "coyunturales" que reflejan dócilmente cada zigzag de la política de la Internacional Comunista o, más correctamente, de la diplomacia soviética en China, y subordinan acada viraje tanto los hechos como la metodología general. En contraste con esta literatura, que no puede provocar sino repugnancia mental, el libro de Isaacs es una obra científica del principio al fin. Se basa en el estudio concienzudo de un sinnúmero de fuentes originales y material suplementario. Isaacs trabajó durante más de tres años en este libro. Debe agregarse que pasó más de cinco añosen China como periodista y observador de la vida en ese país.

El autor del libro enfoca el tema de la revolución como revolucionario, y no ve motivo alguno para ocultarlo. A los ojos de un filisteo el punto de vista revolucionario equivale a la ausencia de objetividad científica. Nosotros pensamos exactamente lo contrario: sólo un revolucionario -siempre y cuando, desde luego, esté equipado conun método científico- es capaz de mostrar la dinámica objetiva de la revolución. La aprehensión del pensamiento en general no es un acto contemplativo, sino una actividad. La voluntad es indispensable para penetrar en los secretos de la naturaleza y la sociedad. Así como un cirujano, de cuyo bisturí depende una vida humana, distingue con todo cuidado los distintos tejidos de un órgano, unrevolucionario que encare seriamente su tarea debe analizar con toda conciencia la estructura de la sociedad, sus funciones y reflejos.



Para comprender la actual guerra entre China y Japón, es necesario partir de la Segunda Revolución China. En ambos casos encontramos no sólo las mismas fuerzas sociales sino, frecuentemente, los mismos personajes. Baste decir que Chiang Kai-shek es el personajecentral del libro. En el momento de escribir estas líneas es difícil predecir cómo y de qué manera terminará la guerra chino-japonesa. Pero el resultado de este conflicto del Lejano Oriente tendrá, en el mejor de los casos, un carácter provisorio. La guerra mundial que se acerca con ímpetu incontenible replanteará el problema chino junto con los demás problemas de la dominación colonial. Porque ésaserá la tarea de la Segunda Guerra Mundial: dividir nuevamente el planeta según las nuevas relaciones entre las potencias imperialistas. La arena principal de la lucha no será, desde luego, esa bañera liliputiense que se llama Mar Mediterráneo, ni siquiera el Océano Atlántico, sino la cuenca del Pacífico. El objeto más importante de la pugna será China, donde vive la cuarta parte de la razahumana. El destino de la Unión Soviética -la otra gran pieza en juego- también quedará decidido hasta cierto punto en el Lejano Oriente. Al prepararse para este choque de titanes, Tokio está tratando de asegurarse el campo de pruebas más grande que pueda conseguir en el continente asiático. Gran Bretaña y Estados Unidos tampoco pierden su tiempo. Puede predecirse con certeza, empero -y los que rigen...
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