Chupa chups

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SOCIEDAD ANÓNIMA CHUPA CHUPS

Caso original desarrollado por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa y compilado por Dr. Miguel Obregón Cervantes, para servir de base de discusión y no como ilustración de la gestión adecuada o inadecuada de una situación determinada.

Última revisión-actualización de ésta versión Noviembre 2009

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SOCIEDAD ANÓNIMA ”CHUPA CHUPS”
El señor M., Consejero-Delegado del más importante grupo de empresas lácteas nacionales, recibe en su despacho de Barcelona, en la tarde de un día del mes de noviembre de 1955, al señorBernat. Es la segunda de las entrevistas que han tenido en dicho mes. Está terminándose la reunión: Señor Bernat -dice el señor M.- creo haberle expuesto clara y sinceramente la situación de nuestra empresa filial “Granjas Asturias, S.A.”. Hemos ganado dinero durante los primeros 12 años de vida de la empresa, pero hoy, ya ve que no es así”. Sí -atajó el señor Bernat-; siendo yo mismo industrialdel ramo, aunque muy modesto, comprendo lo sucedido a “Granjas Asturias, S.A.”. Han sido 12 años de fácil venta, sin que se hayan visto precisados a crear una organización comercial (puesto que los clientes les pasaban los pedidos a fábrica) y hoy, a los cuatro años de liberalización de las primeras materias (azúcar), nos encontramos en un mercado saturado de oferta, donde para vender hay que teneruna organización comercial y además, por la competencia de los productos existentes, muy agresiva. En cuanto a su propuesta de que me haga cargo de la dirección de “Granjas Asturias, S.A.”, he reflexionado sobre ello y la considero una papeleta difícil. Sin embargo, me atrae y… ¿Acepta usted? -preguntó el señor M.Sí, acepto en principio, pero con unas condiciones muy concretas: continuarocupándome de mi propio negocio, por una parte, y por otra, que a partir del momento en que la sociedad obtenga beneficios, el 50% de los mismos me sean abonados en una cuenta a mi nombre en la sociedad, hasta cubrir 900 mil pesetas en cuyo momento me serán entregadas el 50% de las acciones de la sociedad liberados a mi nombre, es decir, sin desembolso alguno de mi parte. El señor M. reflexionó unosmomentos y dijo: “Amigo Bernat, le adelantó la aceptación de la primera de sus condiciones, la de seguir ocupándose de sus propios asuntos, siempre en el bien entendido de que prestará la debida atención a la dirección de nuestra fábrica de dulces. En cuanto a la segunda condición, aunque la encuentre lógica y por mi parte la acepto, debo considerarla con el resto de los consejeros. Hoy estamos a lunes;el próximo martes, de mañana en ocho días, le daré la respuesta, adelantándole que, personalmente, celebraré que sea afirmativa”. Quienes sostuvieron la anterior conversación eran industriales, empresarios del ramo de la alimentación. El Sr. M., de unos 50 años de edad, era el Consejero-Delegado del grupo de

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empresas lácteas dedicadas a la fabricación de productos alimenticios,especialmente los derivados de la leche (quesos, mantequilla, etc.) Entre sus filiales figuraba “Granja Asturias, S.A.” que producía dulce de manzana y caramelos de leche. El señor Bernat, bastante más joven, de unos 30 años, bachiller, jovial y emprendedor, era antiguo vendedor de la empresa. Actualmente y desde hacía unos tres años, tenía su propia industria de fabricación de peladillas, turrones,horchata y fruta confitada que giraba con la denominación de “Productos Bernat”, alcanzando una venta muy regular, superior al millón de pesetas mensuales. Enrique Bernat pertenecía a una familia de tradición confitera. Su abuelo había establecido la primera fábrica del ramo en España (en la calle de Carders en Barcelona) y era muy aficionado a la prestidigitación, en la que había llegado a ser...
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