Cinco horas con mario

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 29 (7147 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 12 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
=
ROGAD A DIOS EN CARIDAD POR EL ALMA DE

D. Mario Díez Collado
que descansó en el Señor, confortado con los Auxilios Espirituales, el 24 de marzo de 1966, a los 49 años de edad — R. I. P. — Su desconsolada esposa, doña María del Carmen Sotillo; hijos, Mario, María del Carmen, Álvaro, Borja y María Aránzazu; padre político, Ilmo. Sr. D. Ramón Sotillo; hermana, María del Rosario; hermanaspolíticas, doña Julia Sotillo y doña Encarnación Gómez Gómez; tíos, primos y resto de la familia doliente, participan tan sensible pérdida y suplican una oración por el eterno descanso del finado. Misa de alma: Mañana, a las 8, en la Parroquia de San Diego. Conducción del cadáver: A las 10. Las misas Gregorianas se avisarán oportunamente. Casa mortuoria: Alfareros, 16, pral. dcha.

Gráficas PíoTello.

Cinco horas con Mario.indd 7

10/03/10 10:39

Cinco horas con Mario.indd 8

10/03/10 10:39

Después de cerrar la puerta, tras la última visita, Carmen recuesta levemente la nuca en la pared hasta notar el contacto frío de su superficie y parpadea varias veces como deslumbrada. Siente la mano derecha dolorida y los labios tumefactos de tanto besar. Y como no encuentra mejor cosa quedecir, repite lo mismo que lleva diciendo desde la mañana: «Aún me parece mentira, Valen, fíjate; me es imposible hacerme a la idea». Valen le toma delicadamente de la mano y la arrastra, precediéndola, sin que la otra oponga resistencia, pasillo adelante, hasta su habitación: —Debes dormir un poco, Menchu. Me encanta verte tan entera y así, pero no te engañes, bobina, esto es completamenteartificial. Pasa siempre. Los nervios no te dejan parar. Verás mañana. Carmen se sienta en el borde de la gran cama y se descalza dócilmente, empujando el zapato del pie derecho con la punta del pie izquierdo y a la inversa. Valentina la ayuda a tenderse y, luego, dobla un triángulo de colcha de manera que la cubra medio cuerpo, de la cintura a los pies. Dice Carmen antes de cerrar los ojos, súbitamenterecelosa: —Dormir, no, Valen, no quiero dormir; tengo que estar con él. Es la última noche. Tú lo sabes. Valentina se muestra complaciente. Tanto su voz —el

9

Cinco horas con Mario.indd 9

10/03/10 10:39

contenido y el volumen de su voz— como sus movimientos, recatan una eficacia inefable: —No duermas si no quieres, pero relájate. Debes relajarte. Debes intentarlo por lo menos —mirael reloj—. Vicente no puede tardar. Carmen se estira bajo la blanca colcha, cierra los ojos y, por si fuera insuficiente, se los protege con el antebrazo derecho desnudo, muy blanco, en contraste con la negra manga del jersey que la cubre hasta el codo. Dice: —Me parece que hace un siglo desde que te llamé esta mañana. ¡Dios mío, qué de cosas han pasado! Y todavía me parece mentira, fíjate; me esimposible hacerme a la idea. Aun con los ojos cerrados y preservados por el antebrazo, Carmen sigue viendo desfilar rostros inexpresivos como palos cuando no deliberadamente contristados: «Lo dicho»; «Mucha resignación»; «Cuídate, Carmen, los pequeños te necesitan»; «¿A qué hora es mañana la conducción?» Y ella: «Gracias, Fulano», o «Gracias, Mengana» y ante las visitas eminentes: «¡Cuánto lehubiera alegrado al pobre Mario verle por aquí!» La gente nunca era la misma pero la densidad no decrecía. Era como el caudal de un río. Al principio, todo resultó burdamente convencional. Caras largas y silencios insidiosos. Fue Armando quien quebró la tirantez con su chiste: el de las monjitas. Él había creído que ella no le oía, pero Carmen le oyó, e independientemente de ella, Moyano, desde supalidez lechosa, con el rostro enmarcado por una negra y sedosa barba rabínica, le censuró con una acre mirada muda. Pero ya nada volvió a ser tan tenso como antes. Las barbas de Moyano y su palidez de muerto hacían bien en el velatorio. En cambio el mechón albino de Valen detonaba. «Cuando me lo dijeron no podía creerlo. Si le vi ayer.» Carmen se inclinaba y la besaba en las dos mejillas. En...
tracking img