Claves filosoficas de ignacio ellacuria para entender la realidad salvadorena

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  • Publicado : 13 de diciembre de 2011
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CLAVES FILOSOFICAS DE IGNACIO ELLACURIA PARA ENTENDER LA REALIDAD SALVADOREÑA

David Jacob Romero García1 INTRODUCCIÓN: El presente artículo pretende entrar a la dinámica profunda de la realidad histórica, no solo desde el ámbito formal en materia filosófica, aunque nos lleva la mayor parte, pero con el objeto de entender las causas fundantes de la realidad actual. Me serviré de las ideas delpensamiento de Ignacio Ellacuria, como uno de los teóricos – prácticos más elocuentes y objetivos que tuvo la humanidad para encontrar su idea propositiva: la civilización de la pobreza como movimiento dialectico de la civilización de la riqueza. Como latinoamericanos debemos iniciar una alternativa real a los problemas más graves de nuestro continente. Ya no podemos permitir que los que dirigenla economía mundial lo hagan desde ideologías; es necesario crear propuestas científicas y reales en pro y desde las mayorías. El no hacerlo es un mal histórico que estaremos sumando a la siguiente generación, que son nuestros hijos e hijas.

1. Definición real de la Historia2 Cuando se habla de historia no debe reducirse el vocablo al ámbito de pasado como suceso; es prioritario conectarlo alproceso natural. Tampoco la historia es una continuidad del proceso evolutivo natural, pues se diferencia de lo social. Para adentrarnos al conocimiento de la historia, como tratado filosófico, me voy a dejar guiar de la filosofía de Ignacio Ellacuría. Pero, antes es necesario conocer un poco la vida de Ignacio Ellacuría para conectar su vida y su pensamiento como entramado coherente entre vida eideas: Fue en Portugalete, Vizcaya, donde nació Ignacio
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Catedrático Hora Clase de Ética y Filosofía en la Universidad Tecnológica de El Salvador. 3 Ellacuría, Ignacio. Filosofía de la Realidad Histórica. UCA Editores, San Salvador, 2007 . Págs. 491-596.

Ellacuría, un 9 de noviembre de 1930, en el seno de una familia de cuatro hermanos. Recibió la educación primaria en el mismoPortugalete, pero su bachillerato lo realizó en Tudela, Navarra, en el Colegio de los Jesuitas3.

Muy joven, a la edad de 16 años, ingresó en Loyola en el Noviciado de la Compañía de Jesús. Y dos años más tarde se ofreció como voluntario para ir a El Salvador, al noviciado de Santa Tecla, donde tuvo por maestro al P. Miguel Elizondo. El P. Elizondo era un hombre abierto, avanzado para su tiempo y deprofunda espiritualidad, que supo aligerar las rigideces de la vida religiosa de aquel momento histórico, para confrontar a sus novicios con Jesucristo por medio de los Ejercicios. Quiso también adaptarlos a la peculiaridad de la cultura Centroamericana, permitiendo incluso que jugaran al fútbol sin sotana, algo impensable en su tiempo.

En 1949 marchó a Quito a estudiar humanidades yfilosofía, junto a otros muchos compañeros jesuitas suyos de la Provincia Centroamericana. Si la biografía de un hombre pudiera recogerse a través de sus encuentros con seres humanos que le han influido y dejado una profunda huella, en esta etapa ecuatoriana de Ignacio deberíamos destacar la figura de dos personas: el P. Aurelio Espinoza Pólit y el P. Ángel Martínez. Del primero, autoridad mundial enhumanidades, recibió la pasión por enseñar desentrañando la vida que se colaba por las tesis filosóficas clásicas, a veces tan frías, y con la creatividad que agita la literatura griega. El segundo, un poeta navarro destacado en la lírica nicaragüense, le impactó por la síntesis personal entre su pensamiento y su obra: “por eso estoy deseando más y más cartas suyas, que me dicen muchas cosas quetambién son mías, pero que yo no sé decirlas si usted no me las despierta dentro”4.

En 1955 abandonó Quito con su título de licenciado en filosofía, para continuar con una nueva etapa de formación, esta vez el “magisterio”, que realizó en el Seminario de El Salvador.

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Esta reseña es deudora fundamentalmente del libro Jon Sobrino, R. Alvarado (Eds.), Ignacio Ellacuría, “aquella libertad...
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