Cocori

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  • Publicado : 2 de septiembre de 2010
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¡DESCUBRAMOS UN MUNDO MARAVILLOSO!
Nuestro país ha sido cuna de grandes escritores, famosos poetas, seres brillantes y sensibles que con sus obras han alimentado nuestra mente y nuestro espíritu.
El mundo fascinante de la literatura se ha visto engalanado con los mensajes que ellos nos han regalado a través de sus escritos.
Esta semana veremos un caso concreto: una obra delicada, llena desensibilidad y ternura...
Nos referimos a la obra escrita por Joaquín Gutiérrez Mangel, escritor costarricense, quien en su obra "Cocorí" desbordó toda la delicadeza para hacernos reflexionar sobre un tema que nos hace abrir el corazón a una nueva visión de nuestra existencia.
Don Joaquín nació en 1918. Escritor, editor y periodista, ha vivido valiosas experiencias aquí, en, nuestro país, así comoen sus andanzas por Chile, Estados Unidos y diferentes países de Europa.
Autor de varios libros, las novelas han sido las que han consolidado su prestigio de escritor.
Además de "Cocorí, destacan obras como: "Manglar", "Puerto Limón*, "La hoja de aire" y "Murámonos Federico*.
Lo invitamos a leer esta exquisita obra que, aunque escrita para niños, llega de manera suave y tierna al corazón delos adultos y que gracias a la colaboración de Don Joaquín, de la Editorial EDUCA y de la Editorial Costa Rica, podemos presentarle a continuación para su lectura y disfrute.
¡Leámosla!

Joaquín Gutiérrez Mangel
EN EL BARCO VIENE UNA ROSA
En el agua tranquila de la poza, las copas de los árboles se reflejaban reproduciendo una selva submarina.
Cocorí se agachó para beber en el hueco de lasmanos y se detuvo asombrado al ver subir del fondo del agua un rostro obscuro como el caimito, con el pelo en pequeñas motas apretadas. Los ojos de porcelana de Cocorí tenían enfrente otro par de ojosque lo miraban asustados. Pestañeó, también pestañearon. Hizo una morisqueta y el negrito del agua le contestó con otra idéntica.
Dio una palmada en el agua y su retrato se quebró en multitud defragmentos.
Estaba muy contento Cocorí y su risa descubrió sus encías rosadas como papayas. Por primera vez se había atrevido a penetrar entre los árboles milenarios de la selva y, lleno de curiosidad y excitación, vivía una aventura magnífica. Ya mamá Drusila debía estar impaciente:
—Cocorí, anda a traerme leña—le había dicho.
Pero recogiendo una rama por aquí y otra por allá se había ido adentrandoen el bosque, y ya era hora de emprender el regreso.
Cruzó los primeros matorrales en los límites de la selva. Se apresuró, receloso, porque el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte y se iniciaba el concierto nocturno.
—Croa, croa, qué susto rúe da. ^ -
El sapo le gritaba desde su pantano, y el grillo intervenía con su voz en falsete: — Cri, cri, cri, apúrate, Cocón. z -
Las ramas sealargaban como garras para atraparlo y veía sombras pavorosas por todas partes. Y cuando un búho abrió su ojo redondo y le gritó:
—Estucurú, ¿qué buscas tú? -
Cocorí arrancó despavorido a todo lo que le daban las piernas. Corriendo cruzó frente al rancho del Campesino. Un olor a pescado frito le alegró las narices.
—Adiós, Cocorí, ¿a dónde vas tan ligero?
Pero no tenía ánimo de contestar y no sedetuvo hasta que se encontró a salvo junto a mamá Drusila.
Aferrado a sus faldas se sintió tranquilo, porque las mamas pueden defender a sus negritos de la montaña, del hambre del jaguar o del relámpago.
Por eso no protestó del pellizco de la negra que le decía:
— ¿Dónde has estado?
Cocorí no le contestó, lleno de remordimientos, porque siempre le había prohibido que se aventurara en el bosque.Además, a mamá Drusila era
mejor dejarla que se serenar a sola.
Después de comida Cocorí salió a la playa. La selva, a sus espaldas, elevaba su mole tenebrosa y casi impenetrable. De ella salían, a veces, impresionantes mensajeros que ponían sobresaltos en el corazón del Negrito. El afelpado Jaguar aparecía en los linderos de la playa en acecho de doña Tortuga, que se hacía un ovillo,...
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