Como mueren los heroes

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“Una muerte bella honra toda la vida”,
Petrarca
“Digamos también que con todo y haberse visto muchos de nuestros héroes y grandes
hombres poco menos que forzados a trabajar como revolucionarios, son, por virtud de su misma naturaleza,
hijos legítimos del orden y enemigos legítimos del desorden. Un hombre verdadero ocupado en trabajos de revolución,
cosa es que tiene en sí algo trágico. […]Como la de todo hombre ingenuo, su misión es el orden.
Viene a restablecerlo en el mundo, dentro del caos y de la confusión.
Él es el misionero del orden.”
¿Cómo mueren los héroes?

Es bien sabido que Benito Juárez es uno de los protagonistas de la historia patria. Su participación en la vida política del país durante el siglo XIX es, sin más, trascendental, pues cada uno de sus actos tuvieronconsecuencias en el devenir histórico de la nación. De él sabemos lo que todo mexicano debe saber: que es el principal promotor –y autor– de algunas de la leyes de Reforma, que dirigió la resistencia durante la invasión francesa y el imperio de Maximiliano; que trabajó durante años por instaurar un gobierno liberal, estable, capaz de llevar al país al progreso material anhelado. El Estado mexicanole debe buena parte de su definición.
            Es cierto que logró muchos de sus objetivos. De su lealtad, amor y compromiso con México dejó muchos ejemplos; vivió coherente con sus principios y fue un político honesto. Como suele suceder con los grandes hombres, su vida es parte de la historia del país; difícilmente podemos conocer su biografía sin mirar al México moderno: leer a Juárez es leeruno de los capítulos fundacionales del país como nación independiente. Y un largo etcétera.

Pero, es curioso: con tanta historia como vida, con tanta biografía, a Benito Juárez no lo identificamos como héroe. Es un prócer, quizá EL prócer, por excelencia. Benemérito: digno de galardón, guardián de la patria y de las ideas liberales más elementales… Como los héroes, se asemeja en las virtudes, laentrega al prójimo y a los ideales; pero en sus días no habita la violencia, el sacrificio sangriento que funda al mito. Imposible verlo entre el hombre y el dios. Su ser es demasiado terrenal, es un pragmático, su pensamiento se traduce en la ley que modera, que templa a la acción.
            A don Benito la historia de bronce le ha hecho justicia. Por todo el país su nombre y su efigie seerigen a muy alto nivel: hemiciclos, bustos, esculturas, escuelas, bibliotecas, plazas, calles, colonias, universidades. Como con el héroe su nombre se relaciona con aquello que construye, que educa y dignifica. La memoria colectiva lo guarda con la misma solemnidad del orden y la disciplina que representa. Pero, no es un héroe; careció de gesta heroica que lo ensalzara y de la muerte bella quedistingue al que perece en el fragor de la batalla o a causa de ella. La muerte bella es romántica, como la vida y la muerte del héroe.
            La intervención del prócer en la historia mexicana abarcó un amplio espacio temporal del siglo xix, aunque la trascendencia de su parecer llega hasta nuestros días. El héroe, por ejemplo, que fue Miguel Hidalgo y Costilla tuvo, por el contrario, una breveactuación; un año de acción ininterrumpida fue más que suficiente para que su nombre quedara inscrito con letras de oro en la historiografía nacional y su estatura como la del “padre de la patria”. El prócer tuvo que ser metódico, el héroe estallar al instante; Juárez construyó paso a paso e Hidalgo deconstruyó a su paso –quizá sin estar plenamente conciente de que al derrumbar la estructura, loselementos se revolucionaban, se transformaban. Hidalgo fue el huracán, Juárez la calma chicha.
            Ambos debieron mancharse las manos de sangre, dar la orden de acabar con el enemigo. Pero los héroes también se equivocan y a Hidalgo no le tembló la voz cuando mandó pasar por las armas a los españoles de Guadalajara, “creo que fueron más de trescientos”, dijo. Y el prócer tampoco dudó...
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