Como recuerdo a mi maestro de sexto (una clase cuando era niño)

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  • Publicado : 15 de diciembre de 2011
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QUERIDO MAESTRO:

Como ves, aún te conservo en mi memoria con cierto afecto. Han pasado muchos años desde que me diste mi boleta por última vez. Dejaste de existir para mi durante mucho tiempo; apenas hace unos días me di cuenta de que sobrevives en algún lugar donde yo he arrumbado todo aquello que no quiero tener presente.
Ahí estás. Acabo de encontrarte mientras hacía limpieza, intentandodar un lugar en mi vida a aquellos recuerdos. Ahí estabas tú y hoy estas aquí, entre la hoja blanca y yo. No se nada de ti, ni siquiera si existes o que has hecho con tu vida, pero tengo que hablar contigo.
Te parecerá extraño que yo, un alumno tan gris, tan poco capaz, cuya voz escuchaste en contadas ocasiones, hoy se dirija a ti en un tono tan alto. Es necesario. No habrá concierto, sólo unajuste de cuentas.
Soy Hernán. Seguramente me olvidaste hace muchos años. Un maestro no puede recordar el nombre de todos sus alumnos, y menos los de aquellos que nunca destacaron en nada. Esta carta parece un reproche, tal vez lo sea, lo sabremos cuando termine. En todo caso es bueno que sepas que la escribo por un imperativo. No puedo eludirlo. Si no quieres seguir leyendo. No lo hagas escribopara mí.
Estoy en un momento difícil de mi carrera; estudio derecho y me han dado una plaza en la universidad. Cuando escuche la propuesta, pedí que me dieran unos días para pensarlo y mientras lo hago, tú apareces en mi memoria.
¿Por qué juegas un papel importante en mi decisión? ¿Por qué reapareces en este momento? Nadie te ha llamado y sin embargo, aún puedo escuchar tu voz empapada de ironíadiciendo: ¿Así que Hernán no ha hecho la tarea? No te preocupes Hernán todos sabemos que eso no es para los genios como tú, que no lo entienden sin necesidad de estudiar. ¡Que hagan la tarea los bobos, los incapaces, no los que pueden salir indemnes de una tormenta de ceros! ¡Sigue así, vas a llegar muy lejos!. Aún resuenan en mis oídos las carcajadas de mis compañeros. Tal vez nunca te distecuenta, pero nos estabas enseñando una de las peores vetas de la crueldad: el burlarse de los demás.
Difícilmente podrás medir el alcance de tu error. Los niños somos propensos a burlarnos de los demás, de la misma manera que acostumbramos mostrar nuestro enojo golpeando. Se nos prohíbe golpear con el argumento de que somos gente civilizada, mientras se nos alienta a utilizar la burla y la ironíapara canalizar nuestra agresión.
Aprendimos muy rápido. Nos tomó mucho menos tiempo que memorizar los nombres de los héroes patrios. Incluso a ellos les pusimos al igual que a ti, resulta más fácil identificarlos, tú sabes que nunca fui un alumno brillante, pero esa lección se me quedó bien grabado cuando quería que alguien se sintiera mal, búrlate de él y tengo que reconocer avergonzado, que lahe aplicado a menudo.
No creas que eres el único, varios maestros cuyos nombres por cierto no recuerdo, te apoyaron en esta empresa. El maestro de educación física se gozaba durante los partidos de voleibol gritándole a Paco: ¡tienes dedos de mantequilla, no puedes ni golpear una pelota! Eso fue suficiente para que Paco se convirtiera en “el dedos”.
Bromas inocentes, por supuesto, sería ridículobuscar maldad en ellas, pero también sería absurdo negar el peso que tuvieron en educación.
No todo fue negativo, por supuesto, y hay que tener presente que eras joven y no tenías mucha experiencia en la docencia. Pero estos días me he venido preguntando si la juventud o la inexperiencia justifican esas actitudes. No he dado respuesta definitiva, pero me inclino a creer que más que una falla demaestro era un vicio del hombre. Claro los maestros también son hombres, estoy conciente de ello, peor tal vez no sean los más adecuados para confiarles la educación de los niños.

Las carcajadas resuenan en mis oídos. Entre otras cosas, porque eran frecuentes. La aritmética me costaba mucho trabajo y los problemas tan simples que nos planteabas eran para mí acertijos que había que adivinar....
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