Como vivir en pareja

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  • Publicado : 9 de junio de 2011
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COMO VIVIR EN PAREJA
Vivimos tiempos de Pascua de Resurrección. Son momentos de alegría y esperanza para todos. Después de los sentimientos de pérdida y desamparo tras la pasión y muerte de Jesús, llega el gozo de la resurrección.
Dentro de las experiencias de estos días, podemos hacernos muchas preguntas qué tienen que ver , con nuestra vida de pareja… ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?¿Qué estamos dispuestos a soportar? ¿Hasta dónde vamos a llegar a servir? ¿A sufrir? ¿A qué seremos capaces de renunciar por el otro? ¿Creemos en nuestra relación?
Pasados ya unos años de nuestra historia de pareja, recordamos momentos de desamparo, de tristeza, de pérdida. Después de cada uno de esos episodios, siempre llega la esperanza y la alegría. Todos esos son momentos de resurrección, depascua dentro de nuestra historia juntos. Estamos seguros de que cada gesto, cada renuncia, cada servicio, cada problema que se supere, renueva nuestro compromiso con el otro, y nos llena de nueva vida y esperanza.
¡Qué complicado se hace encontrar un equilibrio entre las obligaciones laborales y familiares y la tranquilidad familiar!
El trabajo es importante y necesario, evidentemente. Almenos un miembro de la familia debe trabajar para mantenerla, aunque lo normal es que debamos trabajar ambos, ya que para muchos sería muy complicado mantenerse con un solo sueldo. Es cierto que siempre podríamos ajustarnos, y ajustarnos y ajustarnos hasta poder hacerlo, pero creo que a día de hoy, con los precios de todo, empezando por nuestras hipotecas y los sueldos actuales, es muy difícil. Asíque la mayoría de nosotros debemos trabajar, y el trabajo tiene obligaciones que muchas veces son sí o sí y nos tenemos que aguantar.
Pero no sólo hablo de las obligaciones laborales. El equilibrio del que hablo es sensible además a nuestros compromisos familiares, a nuestros hobbies personales, a nuestras actividades fuera del trabajo, a las actividades extraescolares de nuestros hijos, a loscumpleaños de sus compañeros de clase, a sus catequesis, a las clases de natación, baile, chelo, tenis y un largo etcétera que cada cual vive como puede y con un ¡no llegamos! como norma habitual.
Las tareas de la casa, cambiar los armarios, arreglar el coche, pintar el techo o arreglar las humedades, ir a casa de tu madre, o de la mía, comer con la familia los domingos, o todos los domingos, ademásde … y no te olvides de lo de mañana por la tarde. ¡Ah, sí! El miércoles toca vacuna y te toca ir solo porque ella sale tarde del trabajo. Acuérdate de la merienda de los niños, y la ropa de ballet está en la bolsa que dejé preparada el domingo, y cuando salgas hay que ir al ‘super’ que nos hemos quedado sin leche. Pienso todo esto mientras el peque protesta en el parque porque si no no puedoescribir ya que se sube por todas partes o me apaga el ordenador y me deja el texto a medias. ¡Bendito autoguardado! Tras la 2 galleta para contenerlo, ya lo tengo sentado en mis rodillas “kasbjfliabckjaz vñlasvhop”… ¡Uy! ¡Qué manos más largas tiene el jodio!
Quién más o quién menos, en su vida familiar, tendrá situaciones parecidas. Y cada obligación, representa un pequeño estresor que se acumula alanterior, y este con el anterior… como una larga cadena de la descansamos momentáneamente cuando dormimos, para el día siguiente continuar, más que volver a empezar. Todo esto, sin darnos cuenta, hace que estemos de mal humor, que nos enfademos entre nosotros y con nuestros hijos hasta por cosas que no tienen tanta importancia. Nuestra paciencia queda completamente minada hasta para los mástranquilos, por no decir del impacto que situaciones como esta tienen en la vida de pareja, teniendo que recurrir a buscar pequeños espacios extraordinarios, y cada vez más extraordinarios para reencontrarnos entre nosotros.
A veces, son las situaciones límite las que nos hacen pararnos y reconsiderar nuestro planteamiento familiar. Al vernos exhaustos, acostándonos casi con los niños, a las...
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