Confesiones

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Confesiones de un asesino de Ciudad Juárez                  

Formó parte del brazo ejecutor del narcotráfico en la frontera norte. Su itinerario puede resumirse así: “infancia, policía, narco, Dios”.. En la habitación de un hotel, mientras huía de sus antiguos jefes, el asesino de 250 hombres le hizo al periodista Charles Bowden una relación estremecedora.

Estoy listo para la historia delos que vieron su rostro antes de morir.

Mientras tomaba café e intentaba organizar las preguntas en mi cabeza, un reportero de nota roja fue ejecutado en Ciudad Juárez frente a su hija de ocho años; estaban sentados en el coche, calentando el motor. Esta mañana, manejando hacia acá, me rebasó un Toyota. Tenía una calcomanía en forma de corazón que rezaba “Amo el amor”. Yo intentaba recordar cómohabía conseguido esta cita.

Me encontraba en una ciudad lejana. Un tipo me habló de un asesino a sueldo al que había escondido. Me dijo que al principio le daba miedo, pero que luego había descubierto que era muy útil. Limpiaba todo, cocinaba siempre, e incluso se hincaba para lustrarle los zapatos. “Le di asilo de favor”, explicó.

“Lo quiero”, contesté, “quiero escribir su historia”.Por eso vine aquí.

El hombre al que espero ha dicho: “No me conoces. Nadie puede perdonarme por lo que he hecho”.

Se siente orgulloso de su trabajo. Los buenos asesinos dibujan un patrón muy preciso sobre la puerta del conductor. No rocían balas por todo el coche, no, trazan un dibujo que va de la puerta al pecho de la víctima. El reportero recién asesinado recibió una secuencia así: 10 balasde 9 mm. A su hija ni la rozaron. 

Espero.

Me gustan las cosas bien hechas.

La primera llamada llega a las 9:00 y dice que debo esperar otra a las 10:05. Así que manejo 80 kilómetros y espero. La de las 10:05 me dice que aguante hasta las 11:30. La de las 11:30 no llega, así que espero y espero. En el local de al lado hay una tienda de juegos frecuentada por hombres que quieren dominar unmundo virtual. Adentro de la cafetería se respira una calma meticulosa, todo está limpio.

Estoy en un lugar seguro. No voy a decir el nombre de la ciudad, pero está lejos de Juárez y cerca del río. La llamada llega a mediodía.

Nos vemos en un estacionamiento, nuestros coches lado a lado como cuando se reúnen dos patrullas. Le paso unas fotografías. Él les echa un vistazo y me dice que vayaa una pizzería. Una vez ahí, dice que debemos encontrar un lugar tranquilo porque habla muy alto. Rentamos un cuarto de motel. Nada de esto puede ser arreglado previamente porque eso me permitiría tenderle una trampa.

Revisa las fotografías; son imágenes que nunca salieron en los periódicos. Clava su dedo en un tipo que está parado junto a un cuerpo semienterrado: “Esta fotografía puedecostarte la vida”, dice.

Le muestro la foto de la mujer. Se ve hermosa, toda vestida de blanco y perfectamente maquillada. Le escurre sangre por la boca y la luz del amanecer acaricia su rostro. Esa imagen y yo tenemos una historia. En una ocasión estuve a punto de publicarla en una revista cuando mi editor recibió la llamada de un tipo aterrorizado, el hermano de la chica, que le preguntó: “¿Quieresque me maten? ¿Quieres que maten a toda mi familia?”. Recuerdo que el editor me llamó y me preguntó qué es lo que el tipo había querido decir. “Exactamente lo que dijo”, contesté.

Ahora el hombre ve a la mujer y me cuenta que era la novia del jefe de los sicarios de Juárez, y que los jefes del cártel pensaron que hablaba demasiado. No es que hubiese mencionado la ubicación de algún cargamento oalgo por el estilo, simplemente hablaba demasiado. Así que le dijeron a su novio que la matara y eso hizo. Porque si no, él tendría que morir.

Pisamos terreno antiguo. La palabra sicario se remonta a la Palestina romana, cuando la secta judía de los Sicarii mataba a los romanos y a sus partidarios con una pequeña daga (sicae) que escondían entre sus ropas.

Se inclina hacia mí. “Vicente...
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