Conocimiento juridico

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 72 (17979 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 27 de enero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
1

LAS LIMITACIONES DEL CONOCIMIENTO JURÍDICO Alejandro Nieto (Lección jubilar pronunciada en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense el 12 de marzo de 2001) SUMARIO: I. Introducción. II. El conocimiento jurídico. 1. Deliberada ambigüedad y pluralidad de sus contenidos y técnicas 2. El método conceptual. 3. El conocimiento teórico sistemático. 4. El conocimiento teóricointerpretativo. 5. El conocimiento práctico. III. Limitaciones epistemológicas. 1. Por indefinición del objeto. 2. Por contaminación subjetiva. 3. Por la precomprensión hermenéutica. 4.Hacia un moderado intersubjetivismo. IV. Limitaciones históricas. V. Limitaciones de comunicación. 1. El profesor y el abogado. 2. Aceptación del mensaje: la autoridad. 3. Comprensión del mensaje. VI. Conciencia de laslimitaciones. VII. Consideración final: de la función social al conocimiento mágico. I. Introducción El conocimiento jurídico es una cuestión a la que los juristas nunca dedicamos la atención que se merece. Los profesores, inmersos por vocación y profesión en la adquisición y comunicación del conocimiento jurídico, no solemos detenernos a pensar lo que el mismo significa, al igual que nos sucede con larespiración o el lenguaje, confundiendo casi lo habitual con lo trivial. Y, sin embargo, nada hay tan importante en la Universidad como el conocimiento científico y, en nuestro caso, el conocimiento jurídico. Permitámonos, pues, el lujo, siquiera sea un día, de distraer la vista del Derecho Administrativo positivo para examinar –con permiso de los filósofos del Derecho y de los filósofos engeneral- la epistemología del Derecho o, en palabras más llanas, el contenido de lo que estamos haciendo y el límite de nuestros afanes. Confieso que a mí personalmente este ha sido un punto que en mi juventud me tenía muy intrigado cuando en las aulas de la Facultad vallisoletana en 1950 Antonio Martín Descalzo, con el manual de Royo-Villanova en la mano, articulaba indefectiblemente sus explicacionessobre una teoría A, contrapuesta frontalmente a una teoría B, que “la cátedra “ superaba dialécticamente con una teoría ecléctica, tan ininteligible como las otras dos. Lo grotesco de este método docente me divertía ciertamente; pero en el fondo me desazonaba porque yo creía entonces no sólo en la verdad sino en la posibilidad de llegar a ella con ayuda de la razón. En el Bachillerato me habíanenseñado muy bien a Descartes y había interiorizado su racionalismo

2

epistemológico: “ si dos interlocutores tienen opiniones distintas, en la discusión uno tendrá que ceder a las razones del otro, pues el que posea la verdad podrá demostrarlo si procede con método adecuado”. Pues si esto era así, no podía yo entender que el docto profesor B no pudiera apear del burro a su sabio contrincanteel profesor A y que la burda componenda de la teoría ecléctica no convenciera a nadie. En mis tiempos de estudiante motivos sobrados había para dudar de la razón y de los poderes humanos de convicción. Por aquellos años ardía la guerra de Corea y yo ya había pasado otras dos: la civil de España y la segunda mundial. Prácticamente toda mi vida había sido escenario de luchas físicas que se sucedíanlas unas a las otras, sin contar las persecuciones sangrientas de los hombres y de las ideologías. Mi experiencia vital era, por tanto, que no hay otro poder de convicción que el de la fuerza y que las palabras y los discursos no son sino recursos propagandísticos de la violencia descarnada. ¿Había de ser otra, no obstante, la situación en la Universidad? Allí todos éramos intelectuales pacíficosque buscábamos la verdad que poseían los profesores, quienes nos la transmitían con elocuencia y nosotros recogíamos piadosamente en cuadernos de apuntes. Así se planteaba entonces la cuestión del conocimiento jurídico: creía que era posible sin particulares dificultades y que estaba abierto a todos los que se acercaran a él con esfuerzo y razón. Una ingenua creencia muy propia de la época. Las...
tracking img