Cosas de los animales de dios. exclusión, sacrificios, la mujer y el verdadero caín.

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  • Publicado : 4 de enero de 2012
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Cosas de los animales de Dios. Exclusión, sacrificios, la mujer y el verdadero Caín.

Si tienes hombres que excluyan alguna de las criaturas de Dios del refugio de la compasión y la pena, tendrás hombres que actuarán de igual modo con sus semejantes humanos.
Francisco de Asís

Extrapolemos esta temática a los sacrificios de animales con los hebreos. Remontémonos a la escena cainesca; Abelsacrificando animales, y un poco atrás; Yahvé cubriendo a la primera pareja con pieles. Es obvio que se despelleja, mata y jala la pata de un pobre animal. Como que a Yahvé eso del vestido de fibras de plantas, hecho del trabajo autosustentable de Adán y Eva, pero también, más tarde, con Caín y su cosecha hortelana no le cuadraría. No era el top de aquella moda encuerada. Duro y a la cabeza ytendrás botas de serpiente, abrigo de mink y aureola de angelito cachetón... El colmo es el intento homicida de Isaac en nombre de este Dios voluble y sus adoradores que se muestran clientes de una bipolaridad sanguinaria... Llegamos a los dinteles de Egipto, las puertas del infierno; una carnicería donde se sacrifica a hombres como a corderos; se les extingue derramando su alma esclava en nombre de unsistema absolutista de explotación humana, cuya punta piramidal, teocrática, es el mismo filo asesino. La pirámide es el Faraón, que también es un dios.

La vida es sagrada, solo en actos necesarios se le debe tomar. A la vida se le protege, a veces extremadamente.

No me queda otra hipótesis que asumir que Caín, junto con sus etno-ecologistas padres, es el primer defensor de animales radical.Yendo en contraposición de un sistema sacrificial; ante el acoso ortodoxo y sistemático que se impone: mata a Abel y huye de Yahvé. El mismo esquema es repetido con Moisés en el capítulo del egipcio que maltrata al hebreo. La saga del Éxodo profundiza la lucha a muerte que se suscita en la liberación.

Apenas se visibiliza este mismo hilo conductor en Jesús. Pero ahí está, al lado del pobre y lamujer. Acompaña a los excluidos de la tierra. Se inmola como un activista de Greenpeace o de Human rights. Defiende a la humanidad de los que imponen el puntapié. Su golpeteo, al igual que en Caín o Moisés, es la denuncia del monstruo edificio que cae del cielo y se erige como una pirámide. Toda pirámide también es un cuadrado de religiosidad aplastante.

A Jesús no lo vemos en esta devociónsanguinaria de animales y exfoliación humana. Entra al templo y lo cuestiona, vuelca las mesas de la especulación cambiaria, pone en fuga el comercio animal. Su heterodoxia para la convivencia de la paz, con justicia, es incluyente, sorprende. Alebrestará a los poderes que se creen Dios; que quieren encajar toda forma de vida al fondo de la miseria.

Es asesinado en una escaramuza por loscarniceros máximos. En el patíbulo vergonzante estos señores trajeados lo encuerarán y revestirán a placer. Pondrán en vilo su vida, echando suertes sobre su ropa inconsutil [1].

En este frenesí, estos sumos pontífices, reyezuelos y justicieros del imperio, paradójicamente, invocan lo mismo para sí. Como en una representación de confrontaciones disímbolas, frente a un espejo que distorsiona la imagenhasta quebrarla, y es hecho pedazos; subsistirá únicamente el personaje real. Jesús también es rey, procurador de justicia, sumo sacerdote, y Dios; el verdadero.

Empalado como un bistec, como un desobediente de la ley del mercantil rastro del templo y el imperio rastro romano, muere.

En la escultura de la Piedad, de Miguel Ángel Bounarroti, el crucificado es acogido y arropado por los brazosmaternos en el descenso de la cruz. En el momento bíblico es acompañado por las mujeres que le resguardan en el vientre de la primigenia madre, la tierra. Ambas figuras parecen apaciguar el desastre. Tierra y mujer, aquí en rápidas pinceladas, suscriben la pugna oriunda de autodeterminación humana. Pies y sombras se han pegado a la tierra como un cordón umbilical. Ella nutre de su esencia,...
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