Cossetinni

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En la primera mitad del siglo XX, bajo el nombre de escuela nueva o activa, surgieron teorías y, sobre todo, experiencias de muy diversa orientación pero que, en conjunto, apuntaban a transformar la escuela tradicional, enciclopedista, del castigo como recurso pedagógico, bancaria, ajena a la realidad social. A partir de los aportes de John Dewey, en los Estados Unidos, o de María Montessori, enItalia, se impulsaron prácticas renovadoras que ponían el centro de interés en los niños y niñas con el objeto de que ellos sean no tanto los destinatarios sino más bien los protagonistas del aprendizaje.
En este paisaje nació la escuela de la señorita Olga Cossettini (1899-1987) y su hermana Leticia, quienes entre los años 30 y 50 convirtieron la Escuela Normal "Domingo de Oro" (Rafaela, SantaFe) en un laboratorio de ideas y de proyectos de aula. Una experiencia pedagógica que sería conocida en el ámbito nacional pero también más allá de nuestras fronteras.
Entrevistas:

|La maestra de las maravillas |[pic] |
|A mediados de los años 30, Leticia Cossettini impulsó, ||
|junto a su hermana Olga, una de las experiencias | |
|pedagógicas más interesantes de nuestro país. A sus 100 | |
|lúcidos años, Leticia evoca aquella aventura en las aulas ||
|de Rosario donde la docencia era inseparable del arte. | |

"De pronto una descubre que lo que hizo alguna vez, habla, dice". Con estas palabras, pronunciadas desde el umbral de su casa, Leticia nos despidió emocionada. Un grabador indiscreto, todavía encendido, hizo posible que nos quedáramoscon ellas.

Durante los meses de mayo y junio de este año las visitas a la casa de la calle Chiclana, en Rosario, se hicieron mucho más frecuentes. ¿El motivo? El 19 de mayo Leticia cumplió cien años. Que una escuela festeje su centenario, si bien es un hecho para aplaudir, no resulta sorprendente: bronces y mármoles se han inventado para resistir el paso del tiempo. Pero que una maestra cumplaun siglo, en verdad escapa de lo habitual. Si a esto le sumamos que la maestra en cuestión es la menor de las Cossettini, Leticia, quien junto con su hermana Olga llevó adelante una de las experiencias pedagógicas renovadoras más interesantes de nuestro país, el júbilo será todavía mayor.

Leticia tiene el pelo blanco, finito, y lleva rodete. Sus ojos algo achinados dan la impresión de haberquedado así luego de tanto sonreír. Al no usar anteojos, la emoción que transmite su mirada es sin mediaciones. Leticia habla pausado, pero la lentitud de su pronunciación no parece venir de la mano de sus largos años de vida, sino del placer que sienten aquellos que gustan de las palabras. "El secreto de la lengua está en la melodía que dan las palabras, no son palabras sueltas, insignificantes",dice. Leticia frasea, pinta, entona, juega, inventa con las palabras que, con meticuloso cuidado, selecciona. "El lenguaje es así una transformación bellísima del oído, de la lengua, de la mirada, que atrae a los seres más sutiles".

Con estilo inconfundible, la señorita Leticia sortea las clásicas preguntas sobre la experiencia de la escuela Carrasco para hablarnos, sencillamente, de lo quetiene ganas. Con sutileza, además, nos invita a escucharla: "Cuando el hombre escucha, es capaz de tomar la lengua y dejarla que se exprese, que vuele, que hable; es un bello ejercicio". Leticia nos pide que la acompañemos en un viaje por sus recuerdos, pero antes de relatarles algunas de las escalas del ensoñador periplo queremos contarles lo que ella no dijo: quién es Leticia Cossettini y por qué...
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